Blog de José A. Maldonado

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¿Sabías que...? Somera historia de la evolución del clima de la Tierra (1ªparte)

En dos o tres capítulos (post) vamos a exponer, a grandes rasgos, como ha ido evolucionando el clima de nuestro planeta.

El oxigeno no aparece en la atmósfera hasta transcurridos 2000 millones de años y es partir de aquí cuando se puede hablar del clima de la Tierra tal como hoy lo entendemos. La atmósfera se hace entonces respirable aunque la vida animal en su forma más elemental es muy posterior. Tendrían que transcurrir otros 2000 millones de años para que esto ocurriera y la vida del hombre, como sabemos, data de hace entre un millón a millón y medio de años, es decir, hacia el final del Terciario o comienzos del Cuaternario y del Pleistoceno.

Durante todo el Paleolítico el clima del mundo estuvo violentamente afectado por fases intermitentes de intenso frío, en las que glaciares y las capas de hielo se extendían desde los casquetes polares y altas cordilleras hasta llegar a cubrir casi una tercera parte de los continentes en los tiempos de su máximo apogeo, durante los cuales las zonas templadas se convirtieron en árticas.

Anteriormente al Pleistoceno había habido glaciaciones de gran magnitud especialmente la conocida como “BOLA DE NIEVE” (-50ºC de media en la Tierra). A lo largo del Pleistoceno (comenzó hace unos dos millones de años; hay geólogos que lo sitúan en 1,8 millones de años y otros hasta en 2,5millones) hubo cuatro glaciaciones principales (la última se inició hace unos 60.000 años y tuvo una duración de 50.000 años. Pero también en los períodos intermedios relativamente «cálidos», anteriores a esa prolongada glaciación, tuvieron lugar períodos glaciares menores, de distinto grado de severidad, con una frecuencia de uno cada 13.000 años; dado que la última gla¬ciación finalizó hace unos 10.000 años es muy posible que ahora, que estamos en el periodo bautizado por los geólogos como Holoceno (comenzó al finalizar esa última glaciación) nos encontráramos en el umbral de una nueva, a no ser que la acción perturbadora del hombre moderno cambie el curso natural de los acontecimientos, como podría estar ocurriendo. Hay que tener en cuenta que en estos últimos milenios ese hombre en relación con su ambiente natural ha dejado de ser un agente pasivo para pasar a ser lo muy activo, particularmente en la modificación a gran escala de la naturaleza de las superficies continentales y, últimamente, en la contaminación de la propia atmósfera, y esa característica antropogénica distingue totalmente al periodo actual de todos los anteriores.

Pero haciendo un paréntesis en el rápido repaso que estamos realizando de la historia del clima no debemos olvidar que los últimos años se marcan una clara divisoria en la historia global de la humanidad puesto que en ellos se produce un «antes y un después de que la Tierra se nos quedase pequeña», con la extraordinaria singularidad de no existir prácticamente un período de transición puesto que en el cortísimo lapso de cincuenta años se ha doblado la población mundial y que a la par que se acelera el consumo de los recursos naturales no renovables, se produce la rotura del equilibrio ecológico y el deterioro del ambiente.

Volviendo nuestra atención a los aspectos climáticos de los tiempos recientes, es verdad que después de la última edad glacial, hace unos diez mil años, como decíamos, las condiciones se estabilizan y que desde entonces la distribución de las grandes zonas climáticas de la Tierra, han venido manteniéndose pero ello no implica el que no haya habido variaciones que aun siendo mucho menores en amplitud y período que las correspondientes a las acaecidas durante las edades glaciales, han sido lo suficientemente notables para haber tenido influencias grandes y a veces concluyentes en la historia de importantes civilizaciones de Asia y África del Norte, afectadas por el fenómeno de la desertización. Así, vemos como entre los años 7000 y 3000 AC tienen lugar tremendos cambios en las condiciones de habitabilidad de África del Norte; se estima que en el área central más seca del desierto del Sahara hacia el año 6000 AC la precipitación media anual estaría comprendida entre 200 y 400 mm, mientras que hacia el año 3000 AC había quedado reducida entre 50 y 150 mm. El paisaje del Sahara, antes del año 3000 AC se parecería más al de una sabana seca que a la del clásico desierto, con árboles bordeando los ríos. Y así podrían ponerse numerosos ejemplos referentes a esas zonas del Planeta.

La semana que viene continuaremos con esta historia.

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