Blog de José A. Maldonado

Secciones

¿Sabías que...? Otro periodo cálido antes de la Pequeña Edad Glacial

A esta fase se le conoce como episodio cálido bajo-medieval y se extiende entre 1000 y 1300.

En Europa occidental y central en el siglo X se manifiesta un claro predominio de las situaciones anticiclónicas así como por las temperaturas altas y la escasez de precipitaciones. La fase cálida llegó a su apogeo entre 1100 y 1300,
siglos en los que aumentó considerablemente la pluviosidad y ello repercutió favorablemente en los cultivos.
Posteriormente vino una fase de transición caracterizada por continuas variaciones entre los años 1300 y 1400.

Los siglos XIV y XV, en su conjunto fueron de inusitadas las variaciones meteorológicas en Europa central y occidental. En el siglo XV hubo un claro predominio de las situaciones de borrascas, lo que hizo que fuese uno de los siglos en mayor número de precipitaciones y menos sequías en la historia de España, al tiempo que las temperaturas comienzan a bajar de manera notable.

La Pequeña Edad Glacial (siglos XVI y XVII)

En, el siglo XVI, sobre todo en la segunda mitad del siglo se agudiza un cambio climático, de alcance mundial, que figura entre los más notables de los registrados durante los últimos 2.500 años. En el transcurso de más de 150 años se registraron en diversas partes del mundo fríos tan intensos como para figurar entre los más severos que se han producido desde el final de la última edad glacial. Ese episodio climático, realmente singular, fue bautizado como “Pequeña Edad Glacial”.

La P.E.G. en España durante el siglo XVI

En la Península Ibérica es a partir de 1560 cuando se acentúa el frío y tanto  la temperatura como en la pluviosidad se acrecientan y se generalizan. En la vertiente atlántica, se dió la corcunstancia que las frecuentes y severas sequías se alternaron con las ocasionales lluvias torrenciales. En la mayor parte de la Meseta se produjo un notable cambio de imagen. El verde de los pastos es sustituido por el pardo de los eriales; la fertilidad y la humedad del siglo XV son sustituidas por la esterilidad y la sequedad y a los años de abundancia y bienestar le suceden los de miseria y hambre. La mutación que sufrió el paisaje del interior de la Península durante la P.E.G. fue la más dramática de las habidas en los dos últimos milenios y la que mayor impacto ha tenido en la vida de sus habitantes.

Durante este siglo XVI, se helaron en varias ocasiones ríos como el Ebro, el Tormes o el Tajo a la altura de
Toledo. Fuera de España, por ejemplo, los lodinenses, pudieron patinar sobre Támesis.

En los siglos XVIII y XIX se inicia una recuperación termométrica, aunque en el siglo XVIII las características
meteorológicas fueron todavía parecidas a las del anterior. En los comienzos del siglo XVIII las características de la P.E.G. seguían manteniéndose en la mayor parte del mundo. Había todavía muchas zonas en las que las acumulaciones de hielo y nieve formadas en las décadas anteriores mostraban paisajes apropiadas a condiciones mucho más frías y húmedas que las existentes en nuestros días.

En Europa los siglos XVIII y XIX fueron, en general, verdaderamente desconcertantes. Curiosamente, en muchos lugares se baten records térmicos en ambos extremos; las temperaturas alcanzan, en algunos puntos, los máximos absolutos registrados hasta ahora y, al mismo tiempo, en determinadas zonas los inviernos pueden compararse por su severidad con los peores de los siglos XVI y XVII. Pese a todo, las fases cálidas prevalecen sobre las frías y dan un balance positivo de recuperación a los siglos XVIII y XIX.

No cabe duda que la P.E.G. es un enigma. Las teorías que se barajan son el frío intenso fue causado por unas gigantescas erupciones volcánicas en el trópico que iniciaron una cadena de efectos sobre el clima y la otra la disminución de la radiación solar de verano.

  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
    • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

      Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Estupendo J A , pero NO has citado el famoso cambio climático . Ese engendro que nos están metiendo algunos físicos . Yo creo que si no hubiera existido la especie humana , también hubiera existido el famoso cambio climático , solo que con resultados un poquito menor . Nosotros contrubuimos pero en unas condiciones ínfimas . Casi todo está provocado por el sr don helio y sus condiciones de oscilaciones que tiene con respecto a sus vasallos

    Responder
    • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

      Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • En todo caso, en mis 48 años de vida no recuerdo un final de mayo y principio de junio tan caluroso. No sé si es sólo impresión mía o si existen datos comparables. Gracias.

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
    • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

      Responder
  • ya ya como somos inmortales, tamos.. mu precupaos…. eso si que el vecino pase hambre hasta nos alegra……

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder
  • Este comentario ha sido eliminado por solicitud de su autor

    Responder