Arranca la temporada de los incendios forestales

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Estamos en una época en la que se oye continuamente hablar de la aparición de incendios forestales, lo que genera una concienciación de buscar medios para para poder combatirlos con el fin de evitar las consecuencias que se derivan de su existencia.

Son numerosos los daños que dan lugar y que abarcan desde peligro para la vida de las personas y destrucción de los ecosistemas hasta consecuencias medioambientales que repercuten en las condiciones de vida y climáticas de las zonas en que se producen.

Es una imagen desoladora la que se produce después de un incendio forestal. Todo es destrucción, cenizas y lo que antes era un espacio forestal construido a base de muchos años se ha convertido en algo que no tiene nada que ver con su fisonomía anterior ni la del medio que rodea a la zona afectada.

Ante estas perspectivas no es de extrañar que sean objeto de preocupación y que se trate de luchar contra ellos, por lo que hay que tener en cuenta que esta lucha no está sólo dirigida a la época estival que es cuando más están presentes, sino que como en todo desastre natural se requieren una serie de fases para lograr la efectividad que se pretende.

Estas fases comprenden básicamente los siguientes aspectos:

  • Prevención
  • Actuaciones para su extinción
  • Actuaciones posteriores al incendio

Antes de analizar cada aspecto mencionado hay que tener en cuenta que en los incendios forestales influyen diferentes circunstancias, ambientales, orográficas, geográficas, tipos de masa forestal y meteorológicos. De la conjunción de todos ellas saldrán actuaciones que conduzcan a una lucha efectiva contra los incendios.

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En la fase de prevención, es importante disponer de herramientas que permitan incluir todas las variables mencionadas para lograr disponer de resultados tanto cuantitativos como cualitativos que permitan deducir el grado de peligrosidad o la amenaza que representa en un determinado momento y lugar la aparición de un incendio.

Situación de riesgo en los incendios forestales

Ciñéndonos a los aspectos meteorológicos existen índices que así lo determinan, como el FWI, en el que se tienen en cuenta diversos factores además de la temperaturas (en el pensamiento general parece que es lo único que hay que tener en cuenta), como la humedad, el viento, la precipitación, el grado de humedad del suelo

Este índice se elabora por parte de AEMET a nivel nacional y autonómico y se toma como elemento a tener en cuenta por los responsables de la lucha contra los incendios para que, junto con otros elementos, se defina la situación de riesgo a que se ven sometidas las diferentes zonas del país.

En la fase de extinción se tienen en cuenta, no sólo los aspectos considerados anteriormente, además de una actualización continua de las condiciones meteorológicas, sino modelos que indican la evolución del incendio, su extensión, su perfil… Lo que permite a las autoridades competentes la movilización de los medios necesarios para lograr el control y la extinción del fuego.

Por, último un aspecto que no se tiene en cuenta a nivel general es las actuaciones posteriores al incendio. Se requiere una utilización de recursos para recuperar en la medida de lo posible los daños ocasionados, que abarcan desde indemnizaciones hasta medios para la reforestación y recuperación en la medida de lo posible del patrimonio forestal destruido.

Por eso, es necesario reflexionar que esta lucha no se limita a los meses de más calor, sino que es permanente y que estamos todos obligados a colaborar para conservar el patrimonio forestal que nos han legado y trasmitirlo a las nuevas generaciones

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