Blog de José A. Maldonado

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Actualidad Hoy, 23 de marzo, se celebra el "Dia Meteorológico Mundial"

En 1873, se celebró en Viena el Primer Congreso Meteorológico Mundial, creándose la Organización Meteorológica Internacional (OMI) cuya principal finalidad era establecer redes de observación meteorológica enlazadas mediante el telégrafo (creado por Samuel Morse en 1832) con el fin de mejorar las predicciones meteorológicas. Con el transcurso de los años la variedad de los servicios meteorológicos aumento sobremanera y aumentaron sensiblemente las necesidades, sobre todo, en aquellos tiempos, con la aparición de la aviación (1903) y el rápido desarrollo de la misma. La función principal de las predicciones y las estadísticas meteorológicas que pronto dieron lugar a una nueva e interesante disciplina, la climatología, era contribuir a la seguridad de las actividades realizadas en el medio ambiente pero no a velar por la protección del mismo.
El 23 de marzo de 1950, la OMI se convirtió en la Organización Meteorológica Mundial (OMM, organismo intergubernamental perteneciente a las Naciones Unidas que, hoy en día, está compuesto por 190 estados miembros. Posteriormente, se decidió que ese día de cada año se celebrase el “Día Meteorológico Mundial” con la elección de un lema oportuno, con el fin de recordar a la sociedad (aunque hoy ya no sería necesario) la importancia que la meteorología tiene en la misma. Este año dicho lema es “El tiempo, el clima y el aire que respiramos”.
El aire que respiramos cambia constantemente. Tanto el desarrollo urbano como la modificación de la superficie de la tierra y el posible cambio climático, fenómenos derivados de una explosión demográfica mundial, están alterando la composición de nuestro aire. Esos cambios pueden afectar drásticamente al tiempo y al clima y, por ende, a nuestra salud y a la de nuestros ecosistemas. Numerosos estudios científicos vinculan la contaminación del aire a enfermedades respiratorias y cardiovasculares, el cáncer, trastornos del sistema nervioso, así como a enfermedades transmitidas por el aire e inducidas por el calor. La atmósfera deposita contaminantes en los cursos de agua y en nuestra tierra, lo que perjudica no solamente a las personas sino también a los animales y las plantas del ecosistema. Algunos de esos problemas ambientales son la erosión, la acidificación de los océanos, lagos, ríos y bosques y la acumulación de componentes tóxicos en las plantas y en la fauna salvaje.
A medida que los científicos recopilan más datos sobre nuestro aire, que se caracteriza por sus cambios constantes, se percatan cada vez más de lo estrecho que es el vínculo entre la calidad del aire y el sistema tiempo-clima. El viento, la lluvia, la luz solar y las variaciones de la temperatura controlan, conjuntamente, el transporte y la duración de los agentes contaminantes en todo el mundo. Cuanto mejor entiendan los científicos el sistema tiempo-clima, mejor podrán predecir la distribución de partículas y gases atmosféricos que pueden ser nocivos y puesto que, los propios contaminantes repercuten en nuestro sistema tiempo-clima, un mejor entendimiento de la composición de la atmósfera también contribuirá a estar más capacitados para efectuar predicciones meteorológicas a corto plazo y predicciones climáticas a largo plazo. La interdependencia del sistema tiempo-clima y la contaminación mundial es, por tanto, un tema de estudio crucial para el siglo XXI.

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