Este invierno está siendo el más cálido de los últimos años hasta ahora

Para poder realizar mejor las comparaciones y las estadísticas, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) considera las estaciones astronómicas en grupos de meses naturales, de tal manera que el invierno se corresponde con los meses de diciembre, enero y febrero.

Pues bien, a falta de cuatro días para que finalice el segundo mes invernal ya se puede afirmar que el presente mes de enero es el segundo más cálido desde 1960, superándolo tan solo el de 1996, y si analizamos los periodos diciembre-enero, este último sí ocupa el primer lugar en cuanto a esos mismos periodos desde 1960 en lo que a temperaturas medias se refiere.

sol

No cabe duda que estamos viviendo un invierno especialmente anómalo en lo concerniente a temperaturas, las cuales están siendo llamativamente altas.

De diciembre ya nos ocupamos detalladamente en un post anterior –el pasado diciembre fue el segundo más cálido desde 1960-, y de enero lo haremos cuando haya finalizado; no obstante, adelantaremos algunas cosas porque la pregunta generalizada que flota en el ambiente es, ¿qué pasa con el invierno?

En el transcurso del presente mes las heladas, exceptuando las cumbres de las cordilleras, y no todos los días ni mucho menos, han brillado por su ausencia de manera casi continua en una época en la que son habituales.

VÍDEO DE LA NASA: EVOLUCIÓN DE LAS TEMPERATURAS

Solo se prodigaron durante dos o tres días en el transcurso del fin de semana de mediados de la treintena mientras que en el siguiente, es decir los días 23 y 24, los valores termométricos se dispararon, llegando, en la mitad norte, incluso a batirse records de enero en seis capitales de provincia: Santander, capital, 24ºC (el anterior era de 23,2ºC en 1966); Santander, aeropuerto, 25,1ºC (el anterior era de 24ºC en 1966); Oviedo, 23,7ºC (el anterior era de 22ºC en 2007); La Coruña, aeropuerto, 22,1ºC (el anterior era de 20,8ºC en 1988); Lugo, 20,3ºC (el anterior era de 19,2ºC en 2003); San Sebastián, 22,7ºC (el anterior era de 21ºC en 1999) y Valladolid, 17,2ºC (el anterior era de 17ºC en 2001).

¿A QUÉ SE DEBES ESTAS TEMPERATURAS?

De manera casi permanente la situación ha sido anticiclónica, con el centro encima de la Península (esto favorecía la formación de nieblas) o al oeste de la misma lo que determinaba que soplasen vientos cálidos del sur o suroeste procedentes del norte de África o del Atlántico. Solo unos días soplaron los ponientes que provocaron fuertes lluvias en el noroeste, sobre todo en Galicia, y temporal de viento en esa Comunidad, en el resto del Cantábrico y en otros puntos de la península.

¿Y a qué se debe la persistencia del anticiclón en esas posiciones, o sea esa alteración de la circulación general de la atmósfera?, también se preguntarán ustedes.

Se pueden hacer conjeturas pero la realidad es que no podemos dar una explicación certera porque no la sabemos. La ciencia meteorológica ha progresado enormemente –eso es incuestionable- desde los comienzos del siglo XX pero, como en la medicina, queda mucho camino por recorrer. La interrelación atmósfera-océano es un campo que aun requiere mucho estudio.

En cuanto al fenómeno de El Niño, está comprobado que tiene repercusión en el continente americano, en el Pacífico (recuerden la cantidad de huracanes que ha habido en sus aguas esta temporada) y en el este de Asia pero en los numerosos estudios realizados hasta ahora no se ha encontrado que tenga repercusión importante en Europa.

El año 1996 no se dio este fenómeno y, como hemos dicho, en España aun fue más caluroso que el actual. En cambio El Niño de 1997/98 que ha sido el más virulento desde 1950 (el actual es el segundo) no nos deparó un invierno especialmente extraño.

En consecuencia, atribuir taxativamente las evidentes anomalías que estamos teniendo al fenómeno de El Niño parece, cuando menos, arriesgado. Que dada su magnitud haya alterado de “rebote” (aunque no sea una palabra científica), la circulación atmosférica en la zona atlántica…pudiera ser. Pero, insisto, hasta ahora, no hay nada demostrado al respecto.

Por último, señalaremos el que quizá sea más extraño fenómeno acaecido en este invierno. Un día de diciembre, debido a la persistencia de vientos de componente sur a todos los niveles, el polvo sahariano transportado hasta el Polo Norte, donde las temperaturas en esa época oscilan, por lo general, entre -24ºC y -32ºC, hubo boyas en la zona que registraron valores de 0ºC.

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10 Comentarios

  1. maox
    enero 28, 2016 at 09:49 Responder

    En Canarias también está siendo extraordinariamente cálido. No son normales las temperaturas de 25-26 grados que se han alcanzado en enero. En contra de lo que muchos creen, las islas Canarias, especialmente en sus cumbres más altas, tienen un invierno muy marcado, con copiosas y relativamente frecuentes nevadas, especialmente en Tenerife y La Palma. Sin embargo este año, ya a finales de enero, el Teide está todavía sin su habitual manto blanco. Tengo más de 40 años y es la primera vez que recuerdo algo así. El nombre que daban los romanos al volcán, Nivaria, lo dice todo. Mientras tanto, toca esperar a que bajen algo las temperaturas y el Teide decida vestirse de blanco. Quién sabe? tal vez para el carnaval…

  2. Angel
    enero 28, 2016 at 10:33 Responder

    PREOCUPANTE EN EXTREMO!!!!!!!!

  3. lvis
    enero 29, 2016 at 00:06 Responder

    Gracias por la información y la honestidad.
    Creo que nadie sabe exactamente qué esta pasando en el clima. Lo cierto es lo que todos vemos todos los dias, y ésto nadie lo puede negar.
    Por cierto, una sugerencia; sabemos que ultimamente la actividad volcánica esta creciendo exponencialmente y lo demuestra tanto el número de terremotos a nivel mundial como su potencia, el último reciente que nos afecta por cercania, el de Melilla.
    La actividad sismica consecuencia de actividad magmática en el fondo de los océanos, supongo, repito, supongo, lo que hace es calentar la olla con el caldo dentro (valga la expresión en términos coloquiales y propio de servidor ajeno a estas ciencias), sube la temperatura del fondo marino y la del agua de la olla. ¿podría esta circunstancia precursar cambios suceptibles de inteferir el normal funcionamiento atmosférico?.
    Esta cuestión me la vengo planteando desde hace algunos años, y hace varios dias tuve la oportunidad de leer un artículo de una prestigiosa geóloga norteamericana, publicado en una de las principales revistas cientificas del mundo, donde ponia de manifiesto precisamente la incidencia del calor magmático incidiendo en los dorsales marinos y, por ende, en las aguas profundas.
    Me agradaria mucho tener oportunidad de leer su opinión al respecto.
    Un saludo.

  4. Nieves
    enero 29, 2016 at 00:29 Responder

    Creo que en realidad en Donostia-San Sebastián no se ha registrado efeméride. En el observatorio de Igeldo el máximo lo siguen marcando los 21°C de 1999, ya que este enero no se han superado los 20. Me imagino que los 22’7 se habrán registrado en el aeropuerto, que en realidad está en Hondarribia (un pueblo cercano a Donostia), donde en 1999 precisamente se llegó a una temperatura de casi 25°C.

  5. Angel E.
    enero 29, 2016 at 09:43 Responder

    Ah, pero estamos en invierno?

  6. Fran
    enero 29, 2016 at 11:32 Responder

    Increíble donde vamos a llegar las temperaturas máximas en Barcelona no bajan de lo 15 grados , las noches a 12 o 11 grados con nubes mucha suavidad. Y si hablamos de lluvia mejor no hablemos por que llevamos 90 días mas o menos sin llover mas de 1 litro en Barcelona. Y si ha llovido ha sido 4 gotas y hace mas de 2 semanas y lo peor de todo los modelos meteorológicos a largo plazo de la Noaa hasta julio 2016 pone que en algunos meses las temperaturas van a ser mas altas de las normales o igual y las lluvias supongo que lo mismo menos lluvia de lo normal o igual. En fin no me quiero imaginar este verano el calor que va hacer.

    Con lo que me gusta el frió y las lluvias nada , día tras día viendo el sol con casi 20 grados alucinante.

  7. Raúl
    enero 29, 2016 at 12:36 Responder

    Excelente artículo, señor Maldonado. Creo que la anomalía climática que estamos viviendo este invierno, como la que padecimos el pasado verano, con la ola de calor (o conjunto sucesivo, sin tregua, de olas de calor) más prolongada desde que hay registros, hacen de este último año (2.015 y lo que llevamos de 2.016) años donde la atmósfera no está dejando en España el clima que hemos conocido desde siempre. Es preocupante, y lo único que espero son dos cosas; en primer lugar, que esto sea transitorio, y que el verano y el invierno próximos sean “normales”, o incluso frescos, porque se echa ya de menos el frío. Y en segundo lugar, que la Ciencia logre comprender el porqué de este anticiclón instalado en un lugar anómalo durante tantos meses, y el porqué de esta circulación de vientos procedentes del sur de forma casi permanente, que hace que llegue una ola de calor sahariano incluso al mismísimo polo norte.

  8. Miguel Ángel
    enero 30, 2016 at 17:13 Responder

    Dice un antiguo refrán que “caliente diciembre, caliente enero, duro frío traerá febrero”. Aunque los refranes meteorológicos no se cumplen en el 100% de los casos, ¿se prevé un febrero frío, o seguirá comportándose como diciembre y enero?

    Hay dos circunstancias que hay que resaltar: en primer lugar que en Norteamérica y Europa del Este el invierno comenzó con tintes cálidos pero después las temperaturas fueron normalizándose, incluso con grandes nevadas en zonas de la Coste Este de Estados Unidos; en segundo lugar, en contraste con lo que sucede en España, amplias zonas de Asia, desde Oriente Próximo hasta Japón, está sufriendo un invierno de los más fríos que se recuerdan, con nevadas en zonas dónde el blanco meteoro es prácticamente desconocido como Arabia Saudí o Kuwait.

  9. bruno
    enero 30, 2016 at 23:50 Responder

    Y no crees que el efecto invernadero tiene mucho que ver con el subidón?

  10. Alberto
    febrero 4, 2016 at 12:30 Responder

    Llevamos casi un año natural extraordinariamente caluroso, a estas alturas de 2015 se podía decir que hacía frío y el invierno había sido cálido en Diciembre, pero fresco en Enero(y lo fue en Febrero), pero desde Marzo de 2015 se lleva produciendo un extraño suceso, que comenzó con pequeñas “olas de calor”(me refiero a varios días de temperaturas anormalmente altas para la época) que se pueden ver perfectamente en los históricos del análisis estacional en la web de aemet. Esas “olas de calor”, que por ejemplo dieron una temperatura máxima de 25ºC a principios de Mayo ¡en el puerto de Navacerrada!, nos llevaron a un Julio infernal. Septiembre y Octubre fueron relativamente normales hasta una anormalidad tremenda a partir de Noviembre, con temperaturas ya no altas para la época, sino altísimas(hace unos días 14ºC de máxima en dicho puerto de la Sierra de Guadarrama.

    Da la sensación de que estemos viviendo lo mismo de siempre, pero con una temperatura media de 3-4 grados más, lo que está haciendo, por ejemplo, que en muchas montañas españolas no caiga nieve, y que cuando lo hace, poco después vuelva a subir la temperatura. Vivo en Miraflores de la Sierra, y no recuerdo un invierno como éste, con tan pocas heladas, con tan poca nieve, y con temperaturas tan altas y contínuas, pues no se trata de periodos aislados, se trata de una tendencia. Pero es que como he reseñado, esta tendencia lleva así desde Marzo de 2015, primero con esas alteraciones temporales anómalas, y después con periodos enteros con una media de temperatura muy alta(no hablamos de 0.3 grados más, hablamos de 3-4 más de media, y en días determinados mucho más).

    La pregunta entonces es… si no es el Niño(que los meteorólogos siempre habéis comentado que no afecta de manera directa a las condiciones en Europa, que dependen sobretodo de la NAO), ¿qué podemos esperar de los próximos meses e incluso años? ¿qué es lo que está causando este aumento tan tremendo de las temperaturas de manera tan clara y generalizada, y lo que es peor, de una manera tan contínua en el tiempo? La verdad es que pasan los meses, y cada vez miro las previsiones con mayor preocupación. No hablamos de una subida gradual o una subida insignificante, sino de algo muy importante y que se mantiene en el tiempo.

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