¿Fueron beneficiosas las lluvias del final de agosto?

Contestar a la pregunta acerca de si las lluvias casi generalizadas en la Península y Baleares de finales de agosto fueron beneficiosas no puede hacerse de forma rotunda con un sí o un no por tres razones.

Una porque en algunas zonas fueron excesivamente intensas causando numerosos daños materiales y además iban acompañadas de granizo, lo cual produjo destrozos irreparables en los cultivos que se vieron afectados por esta circunstancia.

Otra porque fueron muy irregulares en cuanto a cantidades totales recogidas incluso en una misma región y así, en Andalucía, por ejemplo, mientras  en Málaga cayeron más de 70 mm en 48 horas en otros lugares de la provincia  y del sureste de la de Sevilla y en otros zonas próximas a esta capital no llegaron a los 10mm entre el 25 y el 31 del mes.

La tercera cuestión es que en muchos casos las lluvia llegaron demasiado tarde para el campo; ya había cosechas que estaban recogidas (lo poco que había en las tierras de secano)) y otras se encontraban tan afectadas que no tenían solución aunque lloviese. Por ende, los embalses no las han acusado de manera significativa como demuestra el hecho de que el total acumulado solo aumentó en un 0,83% en una semana.

Granizada de final de agosto de 2018

Se puede llegar a la conclusión de que esas pasadas lluvias fueron beneficiosas en algunas zonas y perjudiciales en otras. El pedrisco, por citar un caso,  fue nefasto para los viñedos de algunas comarcas gallegas. Tampoco fueron nada positivas las fuertes granizadas que cayeron en lugares de Castilla y León, Extremadura o Toledo y su provincia. Por el contrario, dieron un gran respiro a los olivares andaluces y murcianos y a las hortalizas de esta comunidad.

De lo que no cabe la menor duda es que ha sido un extraño verano debido a los cambios bruscos que se registraron y a las numerosas tormentas que se presentaron.

Los rayos en este agosto superaron en un 32% la media de los últimos 10 años, correspondiendo el 60% de los caídos en agosto al periodo comprendido entre los días 25 y 31, durante el cual se registraron 131.169 descargas eléctricas en todo el territorio nacional.

Esto no quiere decir que sea la primera vez que ocurre algo parecido. Las crónicas relatan que el 23 de agosto de 1577 la granizada que cayó en El Escorial tardó cinco días en deshacerse; y sin alejarnos tanto en el tiempo fueron memorables por los daños ocasionados las que cayeron en agosto de 1981 en León, las de Alcañiz (Teruel) en el de 2003, siendo el 17 de dicho mes en ese año el día que más rayos se han detectado en España desde que se vienen midiendo. En esa jornada cayeron en España 131.169.

También se puede afirmar que el año agrícola, que finalizó el pasado día 30, ha sido francamente malo estimándose la repercusión negativa en más de 4.500 millones de pérdidas. Solo en Castilla y León donde de las 9.3000 Ha de cereales de secano sembradas se perdieron 7.700.

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