El tiempo y el clima tienen gran influencia en la salud

Se dice, y no falta razón, que el hombre vive sumergido en el aire como el pez en el agua y además que puede permanecer algún día sin ingerir alimentos, pero el aire le es imprescindible para respirar. Asimismo, en las zonas más bajas de nuestra atmósfera existen diversas partícula solidas, líquidas y gaseosas en suspensión o por causas naturales unas y artificiales –debido a la actividad humana- otras.

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En consecuencia, es lógico pensar que dichos componentes variables del aire influyan a través de la respiración en el estado de bienestar del hombre, como lo hacen. Asimismo, las características de la masa de aire que nos envuelve en cada momento, es decir los meteoros y los cambios bruscos que se producen en los mismos, los cuales nos afectan no solo física sino psíquicamente.

Alcmeón de Crotana (siglo V a.C.), al parecer discípulo de Pitágoras fue el primero en señalar por escrito que el organismo humano es sensible a las condiciones medioambientales. Las ideas de Alcmeón fueron plasmadas de forma mucho más clara por Hipócrates –considerado el padre de la medicina- en su Corpus Hippocratium, escritos que tuvieron en influencia en filósofos griegos de la talla de Platón y Aristóteles.

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Posteriormente, los romanos adoptaron los conocimientos de la medicina griega y recomendaron a Séneca, que tenía problemas asmáticos, que abandone Roma –lo cito como ejemplo curioso- y cuando transitoriamente lo hace su estado mejoraba sensiblemente. Dos siglos más tarde, el médico Galeno, instalado en Roma, tomando como base las teorías de Aristóteles y de Sócrates, llega a la conclusión de que la pestilencia que afectaba a la capital del imperio era consecuencia de la contaminación del aire.

Tras la muerte de Galeno, se produce una ralentización en las investigaciones de la influencia del tiempo y el clima en la salud, sin que llegue a paralizarse del todo, retomándose con más fuerza al final de la Edad Media.

Por no hacer el post excesivamente largo vamos a dar un salto en el tiempo y nos situaremos en el año en el año 1737 en el que la Real Académica Médica-Matritense determinó que se llevasen a cabo observaciones diarias de presión, temperatura, lluvia, nubes, rocío y otros meteoros en distintos puntos del reino.

Estas observaciones duraron pocos años pero vinieron a poner de manifiesto que, además de la agricultura y la navegación marítima, la medicina fue la otra actividad que primero llamó en auxilio de la meteorología.

ALGUNAS REPERCUSIONES

Determinadas características meteorológicas y sus cambios, sobre todo si se producen bruscamente, repercuten claramente en la salud del hombre.

Probablemente, los cambios de presión sean los más influyentes. Está comprobado clínicamente que con el paso de un frente, sobre todo si es activo, en el que primero se produce un brusco descenso de la presión y después una subida tiene lugar un mayor número de infartos en personas que tiene padecimientos del corazón. Asimismo, quienes teniendo afecciones de este tipo, y cambian a diario de altura de manera considerable, por ejemplo, quienes suben y bajan desde Granada (600ms de altitud) a Pradollano (2400ms), en Sierra Nevada, están incrementando su riesgo personal.

Igualmente, los cambios bruscos de presión originan tensiones en las articulaciones (se acusan molestias en las articulaciones o en los oídos y se agudizan los trastornos reumáticos. Los animales detectan antes que el ser humano esas variaciones y se comportan de forma extraña, alertando con ello de un posible de cambio de tiempo que aun no se ha hecho realidad.

Por el contrario, aunque pueda resultar paradójico, los climas que se caracterizan por una presión casi constante (los climas tropicales) también tienen sus inconvenientes. Entre otras cosas hay una propensión al cansancio (no es que sea una regla fija), de forma que quienes viven en esas zonas y se trasladan a latitudes más altas suelen sentir mayores deseos de actividad (tampoco esto es una constante) lo que pone de manifiesto que el cuerpo humano está más preparado para los climas con cambios atmosféricos que para los que se caracterizan por la monotonía.

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También hay que señalar que determinados tipos de situaciones, especialmente invernales, son propicias para las transmisiones de virus y bacterias que acarrean enfermedades como gripe, resfriado o pulmonía, mientras que otras causan trastornos en las personas alérgicas al aumentar los índices polínicos, dándose estas, sobre todo, en los meses de primavera.

Por último, citaremos un meteoro que juega un papel importante en nuestra vida diaria y, en especial, en determinadas zonas. Así, en Cantabria o el País Vasco cuando se quiere dar a entender que alguien ha realizado un acto no muy cuerdo se dice que “está de sur” porque cuando el viento tiene esa procedencia hay personas a las que les produce cefaleas, trastornos emocionales, irascibilidad, etc. En Canarias se emplea el término “asirocado” cuando el viento dominante es el siroco, que procede de África.

La influencia del viento en el carácter de las personas puede llegar a ser tan grande que en determinados países se considera un atenuante para ciertos hechos delictivos.

Por supuesto, yo no soy médico y cuanto he escrito aquí lo he aprendido a través de la lectura, porque me lo han contado o por propia experiencia personal pero quiero añadir algo antes de terminar. Hace unos días se divulgó una noticia en la que se decía que según un psicólogo que empleaba fórmulas matemáticas (¿?) el día más triste del año es el tercer lunes de enero por ser el de vuelta de las vacaciones (no creo que todo el mundo vuelva ese día) y por el final de las navidades. Yo creo que esto para una broma puede pasar pero, ni que decir tiene, serio no es. ¿O es que a largo del año no experimentamos acontecimientos personales o familiares que nos afectan y nos entristecen mucho más?

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Un comentario

  1. Raúl
    enero 27, 2016 at 13:55 Responder

    RESPUESTA A RAUL:
    Desgraciadamente para los españoles, con el nuevo clima hiperdesértico inaugurado en mayo de 2.015 y desconocido hasta entonces (desconocido en España, porque en el sur de Libia sí hace años que se da), no serán pocos los gérmenes que puedan vivir en España proliferando y causando epidemias propias de regiones tropicales y desérticas. La ausencia de lluvias durante meses y meses y meses y meses y meses y meses… hace que la boina de contaminación sea la constante diaria en nuestras ciudades. Eso sí, como nota positiva, seguimos teniendo oscilaciones climáticas y estaciones; así, pasamos de inviernos muy calurosos , a 25 ó 30 grados todos los días, que es lo que ya estamos viviendo, a veranos de calor hiperextremísimo como el de 2.015 y como el que nos aguarda a la vuelta de la esquina (¿el verano comenzará abiertamente ya en febrero?). Atroz el clima que llevamos sufriendo desde mayo de 2.015. La situación para nuestros campos, para nuestros bosques, para la vida silvestre y la agricultura en nuestro país es peor que límite. Es propia de la peor novela de terror.

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