El polvo en suspensión y la calima son cosas distintas

La lluvia de barro se forma cuando en las capas medias y altas de la atmósfera el polvo de la atmósfera, que empujado por componente sur, llega desde el Sáhara hasta nosotros -en nuestro caso desde el Sáhara, en otros países tiene otra procedencia-. Cuando llueve, al mezclarse ese agua con el polvo en suspensión origina, caen las gotas de barro.

Estas situaciones son relativamente frecuentes pero lo que sí es anormal es la persistencia e intensidad que se dio en esta ocasión, debido a que la borrasca que la originó se mantuvo en el norte de África, durante más de una semana,no lejos del mar de Alborán, dando origen a la acumulación de polvo, como señalábamos, y a que al inestabilizarse la atmósfera se produjese lluvia y arrastrase las partículas polvorientas de forma que se ensuciasen los coches e, incluso, en algunas zonas se embarrasen las calles.

Polvo en suspensión y la calima

Otra circunstancia que es necesaria aclarar es que el polvo en suspensión y la calima son factores distintos. Puede haber calima sin que haya una sola nube  y también polvo en suspensión sin nubosidad y, además no tienen por qué darse conjuntamente.

Creo que queda suficientemente explícito en las definiciones de ambas que establece la OMM (Organización Meteorológica Mundial):

Lluvia de barro

Fuente: Vocabulario Meteorológico Internacional, OMM – Nº 182

Definición: Lluvia con partículas de arena o polvo que pueden tener su origen en regiones muy distantes.

Calima

Fuente: Vocabulario Meteorológico Internacional, OMM – N° 182

Definición: Suspensión en la atmósfera de partículas secas tan diminutas que son invisibles a simple vista pero que en conjunto dan al cielo una apariencia opalescente.

Por otra parte hay que señalar que el término “lluvia de sangre” está en desuso. Hace muchos años fue, al parecer, a un meteorólogo de la Met office se le ocurrió emplearlo por primera vez cuando la lluvia de barro tenía color rojizo y desde entonces se incluyó en los glosarios de términos meteorológicos.

De hecho, todavía hay algunos antiguos en los que aparece, pero insisto en que hoy en día no tiene validez oficial, lo cual parece lógico. Que llueva sangre es algo tan inverosímil que científicamente es inadmisible.

Cuando uno pisa barro rojizo y los zapatos o las botas se tiñen de ese color no llega a su casa diciendo que ha pisado sangre.

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