Blog de José A. Maldonado

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Actualidad Carlos Cabrera: algo se muere en el alma cuando un amigo se va

Esto es lo que nos pasa en estos momentos a cuantos tuvimos la suerte de conocer, trabajar codo con codo y ser sus amigos

Hace un par de semana se nos fue para siempre Carlos Cabrera Naranjo, natural de mí que querida Isla de Gran Canaria donde ha fallecido. Esa terrible enfermedad que no quiero ni nombrar que le afectó ya en 2012 se lo ha llevado y nos ha privado de su presencia aunque últimamente fuese en la lejanía porque desde que se puso malo se había ido a vivir su tierra.

Era licenciado en ciencias del mar y aunque no era meteorólogo (en España no existe esa titulación universitaria; para serlo es necesario además de tener una titulación superior, sacar una plaza en las oposiciones que convoca el Ministerio correspondiente, en la actualidad el de Transición Ecológica y que se celebra en  la AEmet y superar un curso que dura un año), Carlos sabía bastante meteorología porque había estudiado alguna asignatura sobre esta materia y había realizado un curso en la Universidad de Barcelona. Tenía además experiencia porque había estado presentando el tiempo en un canal que tenía TV3 sobre el tiempo. Era un gran comunicador.

Su gran pasión era el mar; nadaba, buceaba, pescaba y, sobre todo, le encantaba y practicaba con gran destreza el surf.

Siendo yo el jefe del área de meteorología en el año 2005 vino a verme y se daba la casualidad que necesitábamos una persona para el Canal 24 horas. En función al puesto que desempeñaba era el encargado de realizar la prueba aunque siempre le consultaba a mi entrañable Paco Montesdeoca.

Para mí la superó con creces pero había una pega. Tenía, por aquel entonces, un acento canario sumamente acusado y no se le entendía demasiado bien. Yo le pasé el caset al Director de Informativos, como era preceptivo puesto que era él quien tenía que darle el visto bueno. Consideró que con ese acento no podíamos cogerlo.

Pero Carlos, con el tesón que le caracterizaba, se fue a un logopeda y volvió un par de meses después. Había cambiado notablemente. Su acento seguía siendo canario, como era natural, pero ya era totalmente inteligible así que hubo suerte y se quedó con nosotros.  

Desde el primer momento demostró su bondad, su compañerismo y su buen hacer en el trabajo.

En 2007 vino un día y me dijo que le habían hecho una oferta en Mediaset que mejoraba bastante las condiciones económicas que tenía. Era lógico que la aceptase. Se lo comenté al Director de Informativos y, como le encantaba como hacía su trabajo, le llamó y le igualó la oferta. Carlos, una vez, me demostró su lealtad y su amistad y le contestó que si yo me fuse a quedar en TVE (me tenía que ir pronto por el ere existente) él se quedaría pero dadas las circunstancias se tenía que marchar y, por supuesto, acertó.

Se fue con Mario Picazo, otra excelente persona. Allí trabajó en la Cuatro y en Telecinco fue feliz y triunfó en los cinco años que estuvo hasta que estuvo hasta que cayó enfermo.