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Domingo, 10 de julio, 2011
La radiación solar
De sobra es sabido que el Sol es la fuente de la vida en la Tierra y que, por tanto, sin la energía que produce no existiríamos, como tampoco lo haríamos si entre el Sol y la Tierra no existiese la Atmósfera, la cual modula la energía solar, nos proporciona el oxígeno y es donde se dan las condiciones que generan los distintos meteoros.
En el interior de esa esfera incandescente que es el Sol, constituida por una mezcla gaseosa de hidrógeno y helio, la temperatura alcanza millones de grados centígrados y se va reduciendo hacia el exterior de manera que es de unos 6000 ºC en la parte más externa, desde donde emite una radiación que se transmite en forma de ondas electromagnéticas.
Con arreglo a las distintas longitudes de onda, esa energía llega a la Tierra en forma de radiación infrarroja (IR), radiación visible y radiación ultravioleta (UV), repartiéndose, aproximadamente, la energía recibida en nuestro planeta de manera que el 50% corresponde a IR, el 45% a visible y el 5% a UV. Los tres tipos de rayos se desplazan a la misma velocidad, la velocidad de la luz, es decir a unos 300.000 km/sg.
Las longitudes de onda de los rayos infrarrojos están por encima de los 760nm (un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro); las de la radiación visible se encuentran entre 400 y 760nm y las de los rayos ultravioletas oscilan entre 200 y 400nm. La radiación ultravioleta es de tres tipos:
UVC, cuyas longitudes de onda están 200 y 280nm.
UVB, con longitudes de onda entre 280 y 320nm.
UVA, cuyas longitudes de onda se encuentran entre 320 y 400nm.
La radiación infrarroja fue descubierta en el año 1800 por el astrónomo alemán, residente en Inglaterra, William Herschel, quien también había detectado anteriormente (1781) la existencia del planeta Urano. Herschel llevo a cabo un experimento colocando un prisma de cristal y haciendo pasar a través del mismo un rayo de luz para que se originase un espectro, similar al arco iris, al separarse los distintos colores que componen la luz. Posteriormente, al medir la temperatura de cada uno de los mismos, fue comprobando que iba aumentando al ir pasando del violeta al amarillo, al azul, al azul más claro, al verde, al naranja y al rojo. Entonces se le ocurrió medir más allá de este color y observó que la temperatura era superior. Repitió varias veces el experimento y comprobó que los rayos que llegaban a esa zona (invisibles para el hombre pero no para algunos animales) se comportaban como la luz visible y los denominó “caloríficos” aunque más adelante se le cambió el nombre y pasaron a llamarse “infrarrojos” (por debajo del rojo), que hoy día tienen grandes aplicaciones en numerosos campos.
En el próximo post escribiré sobre los rayos ultravioletas, que como saben pueden llegar a causarnos problemas de salud si no se tiene cuidado.
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Domingo, 3 de julio, 2011
Atmósfera estable y atmósfera inestable
Muchas veces empleamos las palabras estable e inestable y quizá convenga aclarar, por si alguien no lo sabe, lo que realmente quieren decir en el lenguaje meteorológico.
Aunque no las veamos, en el aire que está en contacto con el suelo caldeado, se forman grandes pompas que, como si se tratará de globos, comienzan a elevarse y, como estos, se van dilatando puesto que la presión a su alrededor va disminuyendo con la altura. Esa expansión de las burbujas determina que se vaya enfriando al tiempo que aumenta su humedad. Llegará un momento si sigue subiendo y, por lo tanto, enfriándose, que esa humedad será del 100%, es decir, estará saturada de vapor de agua. Si prosigue la elevación, el vapor sobrante empezará a condensarse e irán apareciendo las nubes por lo que siempre que las vean podrán pensar, y con razón, que hay aire que se está elevando.
Podríamos decir que en la atmósfera hay algo así como “chimeneas invisibles” que solo se ponen de manifiesto cuando llegan a formarse nubes y que son las que aprovechan las aves cuando suben con las alas extendidas y sin moverlas, dando vueltas como si fuesen por una escalera de caracol. Bien verdad que no siempre que se produce ese ascenso de pompas de aire llegan a formarse nubes. A veces comienzan a ascender pero dejan de hacerlo a las pocas decenas de metros. Esto quiere decir que la atmósfera se encuentra estable. En estos casos no se forman nubes o si llegan a aparecer son de muy poco espesor.
En otras ocasiones, las pompas suben y suben…y, como he comentado, van estando sometidas cada vez a menos presión, se van dilatando y enfriando, llegando a saturarse de vapor y este se va condensando lo que origina que comience a formarse la nube. Si el aire continúa ascendiendo, la nube puede llegar a convertirse en un gran cúmulo y hasta en un cumulonimbo. Todo esto ocurre cuando la atmósfera se encuentra inestable. En estas situaciones de inestabilidad predominan los movimientos verticales (es decir, los ascendentes y descendentes) sobre los horizontales que son los dominantes habitualmente. Para que las pompas de aire suban tienen que estar más calientes que el aire que las rodea a la altura que se encuentren, o lo que es lo mismo, deben pesar menos. Cuando se igualan ambas temperaturas se detiene la ascensión.
Esas zonas de aire que asciende, así como aquellas otras en las que baja, a veces se acusan perfectamente cuando se viaja en avión y aunque casi nunca entrañen peligro, producen una sensación poco agradable, sobre todo cuando esas subidas o bajadas son bruscas. Es como si se hubiese cogido un bache y si son continuas como si se fuese por una carretera mal asfaltada. Se dice entonces que hay “meneos”, aunque técnicamente a eso se le denomina turbulencia.
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Miércoles, 22 de junio, 2011
¿Cómo será el verano de 2011?
Difícil respuesta tiene esa pregunta. Primero me referiré a las próximas jornadas. Al ser fiesta mañana jueves, día del Corpus, en algunas localidades como por ejemplo Madrid, Granada y Sevilla, (entre otras), y teniendo en cuenta los numerosos lugares que celebran el día de San Juan, serán bastantes los españoles que se desplacen de un punto a otro durante lo que resta de semana y estarán interesados en el tiempo que hará, como también desearán saberlo quienes habiten en las poblaciones que tengan fiestas o playa. Pues bien, podemos decirles que la tónica casi general va a ser de cielos despejados y temperaturas en consonancia con la época del año que estamos.
Jueves, 23 de junio
Cielo nuboso con posibilidad de alguna lluvia débil, sobre todo por la mañana, en las costas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco. También estará nuboso y es probable que se produzcan chubascos tormentosos que localmente pueden ser moderados en los Pirineos. No hay que descartar tampoco algún fenómeno de este tipo en la cordillera Ibérica y el interior de las comunidades valenciana y murciana. Se verán nubes aisladas en el resto de la mitad norte peninsular y en Baleares, permaneciendo despejado en todas las demás.
Temperaturas parecidas a las de ayer en la Península, y ligeramente más altas en Baleares y Canarias. Soplará cierzo moderado con rachas fuertes en el Valle del Ebro y tramontana con la misma intensidad en el norte de Cataluña y en Menorca.
Viernes, 24 de junio
Posibilidad de chubascos débiles a moderados por la mañana, tendiendo a desaparecer posteriormente en los Pirineos y el interior de la Comunidad Valenciana y de la de Murcia. Cielos despejados o casi despejados en el resto de la Península, Baleares y Canarias.
Ligero descenso de las temperaturas en el área mediterránea peninsular y el archipiélago balear. Tendencia a subir en el noroeste de la Península y parecidas a las del jueves en las demás regiones. Soplará levante fuerte en el Estrecho y moderado con rachas fuertes en el Mar de Alborán. En Canarias serán de componente norte entre flojos y moderados.
Sábado, 25 de junio
Ambiente soleado de principio a fin de la jornada en toda España con tendencia a subir las temperaturas de forma generalizada, siendo más acusado ese ascenso en la mitad norte. Seguirá soplando levante en el estrecho aunque con tendencia a amainar.
Domingo, 26 de junio
Se mantendrán los cielos despejados o casi despejados en todas las regiones españolas y continuará el ascenso de las temperaturas, siendo muy probable que en algunas zonas como Sevilla y Badajoz se alcancen los 40 grados a la sombra.
El verano que, como saben, comenzó ayer miércoles a las 19 horas y 16 minutos (hora peninsular) se puede decir que lo ha hecho como es propio de la estación, o incluso, con valores termométricos algo más altos de los correspondientes a los inicios de la misma, pero ¿cómo va a ser la estación estival? No es posible hacer una predicción con ciertas garantías para tan largo periodo de tiempo..
Es cierto que por algunos medios de comunicación ha circulado la noticia de que nos encontramos ante un verano llamativamente tórrido. Esto se ha debido, probablemente, a las previsiones que, al final de cada mes y de cara a los tres meses siguientes, realiza el Centro Meteorológico Europeo de Predicción a Medio Plazo, ubicado en Inglaterra, pero que pertenece a 21 países, entre ellos España. Dicho centro goza de un gran prestigio y sus predicciones son muy acertadas, pero las que cubren ese periodo tan largo y que se denominan “estacionales”, (más bien deberían llamarse “trimestrales” puesto que, como digo, se renuevan a últimos de cada mes), están aún en fase aún experimental, y su fiabilidad, en consecuencia, es todavía bastante relativa. En las postrimerías de julio saldrá otra que podría darse la circusntancia de que diferiese bastante de la actual, para agosto y septiembre. Como saben en este blog, a veces, las hemos dado a conocer pero he dejado de hacerlo por lo que acabo de señalar.
Lo que se ha dicho en esta ocasión es que, al final de septiembre la temperatura media de los tres meses que de aquí a entonces habrán transcurrido estará, previsiblemente, por encima de la normal, lo cual no quiere decir en el mejor de los supuestos, o sea, que se cumpliese plenamente el pronóstico, no exista la posibilidad de que se produzcan altibajos importantes en los valores termométrico. Podríamos tener, como de hecho sucederá, días de un calor insoportable, frente a otros en los que diremos que hace más bien fresco. ¿Cuántos vamos a tener de cada uno? No lo sabemos y lo que no se sabe no se debe aventurar.
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Domingo, 19 de junio, 2011
Las tormentas y el calor caracterizaron al mes de mayo de 2011
Como ya he comentado anteriormente, las tormentas se prodigaron durante el mes de mayo y ya sabemos que una de las características de este tipo de fenómenos es la irregularidad en cuanto a su distribución, de tal manera que pueden producirse precipitaciones cuantiosas en un lugar y ser insignificantes o no llegar a no caer una gota en otros próximos. De ahí, por tanto, que las cantidades totales recogidas en este último periodo determinen que la calificación, en función de las mismas, varíe bastante entre unas capitales de provincia y otras, incluso, en algunos casos perteneciendo a la misma Comunidad, si bien la suma de todas ellas arroja un balance bastante próximo a la media (lo que llamamos “normal”) del mes de mayo correspondiente a los últimos sesenta años.
Con arreglo a sus valores “normales” no hubo ninguna capital en la que pueda calificarse el mes como “extremadamente seco” o “extremadamente húmedo”. Fue “muy seco” en siete (La Coruña, Pontevedra, Santander, Bilbao, San Sebastián, Zamora y Salamanca); “seco” en catorce (Lugo, Orense, León, Segovia, Pamplona, Logroño, Zaragoza, Gerona, Tarragona, Toledo, Alicante, Murcia, Sevilla y Las Palmas de Gran Canaria); en doce fue “húmedo” (Ávila, Barcelona, Madrid, Cuenca, Albacete, Castellón, Córdoba, Jaén, Almería, Ceuta, Melilla y Palma de Mallorca); en nueve “muy húmedo” (Soria, Teruel, Guadalajara, Ciudad Real, Badajoz, Valencia, Huelva, Granada y Santa Cruz de Tenerife), mientras que en las diez restantes se puede decir que las cantidades de lluvia fueron “normales”.
Menos discordancia hubo en el aspecto termométrico puesto que el mes que el mes fue, sin excepciones, caluroso. Los calificativos de “extremadamente frío”, “muy frío”, “frío” y ni siquiera “normal” no se pueden dar a ninguna capital de provincia. Con arreglo a las temperaturas medias que se registraron, a dos de ellas (Oviedo y Santa Cruz de Tenerife) les corresponde el de “cálido”; a veintiocho el de “muy cálido” (La Coruña, Lugo, San Sebastián, Vitoria, León, Logroño, Teruel, Cuenca, Toledo, Ciudad Real, Albacete, Badajoz, Valencia, Castellón, Alicante, Murcia, Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga, Granada, Jaén, Almería, Ceuta, Melilla, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria); en las demás, veintidós, fue “extremadamente cálido”.
Y aunque no hubo tantos records como en el pasado mes de abril, también se prodigaron en esta ocasión y fueron los siguientes:
Temperaturas medias:
La Coruña: 16,5ºC. El anterior era de 16,3ºC (1990)
Pontevedra: 18,2ºC. El anterior era de 18ºC (1989)
Bilbao: 17,9ºC El anterior era de 17,5ºC (1990)
Segovia: 16,9ºC. El anterior era de 16,5ºC (2006)
Pamplona: 17ºC. El anterior era de 16,6ºC (2009)
Gerona: 18,7ºC. El anterior era de 18,4ºC (2003)
Temperaturas máximas medias:
Pontevedra: 23,8ºC. El anterior era de 23,4ºC (1991)
Zamora: 25,6ºC. El anterior era de 24,9ºC (1964)
Segovia: 23,3ºC. El anterior era de 23,2ºC (2006)
Pamplona: 24ºC. El anterior era de 23,2ºC (2009)
Temperatura media de mínimas altas:
La Coruña: 11,6ºC. El anterior era de 11,5ºC (1999)
Lugo: 9,3ºC. El anterior era de 8,5ºC (1989)
Santander: 12,9ºC. El anterior era de 12,3ºC (2007)
Bilbao: 12,6ºC. El anterior era de 12ºC (2008)
San Sebastián: 13,9ºC. El anterior era de 13,2ºC (1990)
Valladolid: 10,3ºC. El anterior era de 9,2ºC (1992)
Segovia: 10,4ºC. El anterior era de 9,8ºC (1989)
Ávila: 9,5ºC. El anterior era de 9,4ºC (2006)
Teruel: 8,7ºC. El anterior era de 8,5ºC (1999)
Guadalajara: 9,4ºC. El anterior era de 9ºC (1995)
Toledo: 13,5ºC. El anterior era de 13,4ºC (2006)
Cáceres: 13,8ºC. El anterior era de 13,4ºC (1992)
Badajoz: 14,1ºC. El anterior 13,5ºC (1995)
Huelva: 15,7ºC. El anterior 14,8ºC (1995)
Sevilla: 17,5ºC. El anterior era de 17ºC (2006)
Córdoba: 15,5ºC. El anterior era de 14,4ºC (2006)
Granada: 12,3ºC. El anterior era de 12(1995)
Número de días de tormenta:
Salamanca: 10. El anterior era de 9 (1989)
Badajoz: 9. El anterior era de 7 (2007)
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Lunes, 13 de junio, 2011
Recomendaciones para cuando haya tormenta
Las últimas semanas de mayo y las dos primeras de junio se han caracterizado por el gran número de tormentas que, en mayor o menor medida, han afectado a gran parte de la Península y a Baleares. No es de extrañar el que esto suceda en esta época del año puesto que la estadística demuestra que son los meses en los que más se prodigan, si bien es cierto que en esta ocasión han sido especialmente perjudiciales en algunas zonas dando origen a arriadas que han causado destrozos materiales y a granizadas que han traído consigo la pérdida de cosechas. Una vez más, tengo que acordarme, al citar este hecho, de los sufridos agricultores, que están siempre mirando al cielo pendientes de que no aparezca el temido cumulonimbo que dé al traste con tantas horas de esfuerzo y tanto desembolso económico y que, como suele decirse, hasta que no esté “el trigo en el granero” o “la uva en el lagar” no pueden respirar tranquilos.
Y a colación con este tipo de fenómenos meteorológicos que, como saben, también van acompañados muchas veces de aparato eléctrico, voy a exponer algunos sitios que se deben evitar o escoger y algunas actuaciones que es preferible no realizar así como otras que son convenientes.
Evitar en caso de tormenta:
- Los árboles aislados así como la periferia de los bosques, siendo mayor el peligro, en este caso, cuanto más alto sean los árboles que lo componen.
- Las alineaciones ordenadas de los árboles.
- Las edificaciones pequeñas en campo abierto o refugios aislados, tales como ermitas o iglesias de poco tamaño, torres, graneros, carros de madera, chozas, etc.
- Las construcciones de madera que no tengan partes metálicas en su estructura.
– Las proximidades de aguas con escasa movilidad, como canales, embolsamiento en riachuelos, estanques, piscinas o pequeños lagos.
- El entrar en contacto o las cercanías de antenas, grúas, mástiles y estructuras metálicas elevadas.
- Las proximidades de vallas metálicas o raíles.
– Realizar actividades deportivas en campos de golf.
- Permanecer dentro de barcos sin protección específica para rayos.
- Montar a caballo, en bicicleta u otros vehículos abiertos.
- Apoyarse en un coche o permanecer de pie cerca de estos vehículos.
- Masificación de personas en campo abierto.
- Realizar vuelos en aeronaves sin cobertura metálica completa.
Lugares más seguros y precauciones en caso de tormenta:
- En edificios con estructuras de acero y especialmente si se completan con caídas verticales de la misma materia.
- En edificios con placas metálicas que cubran tejados y paredes de forma que se asegure una superficie eléctrica completa.
- En edificios con pararrayos.
- Si el edificio no tiene pararrayos ni estructuras metálicas protectoras, evitar estar cerca de chimeneas, equipos de radio y televisión conectados a antenas, así como líneas telefónicas y eléctricas, especialmente en los puntos de entrada desde el exterior.
- En el interior de automóviles completamente cerrados (no debe haber aperturas en las puertas ni en las ventanas).
- En el interior de zonas boscosas densas.
- Dentro de cuevas en las que se pueda permanecer de pie, agachado o sentado sin estar cerca o en contacto de paredes o techos, lejos de la entrada y sin corrientes de aire.
- En el caso de encontrarse en un lugar abierto considerado como peligroso, es mejor permanecer de rodillas con los pies juntos e inclinado hacia delante manteniendo los brazos sobre las rodillas. Así se reduce la probabilidad de que algún rayo que haya caído en las inmediaciones encuentre el cuerpo en su recorrido por la tierra. En ningún caso se debe optar por tumbarse.
Principios fundamentales
- Para reducir el riesgo de que un rayo alcance el cuerpo debe uno mantenerse lo más lejos posible de los probables focos emisores de rayos y de los lugares considerados como peligrosos.
- Debe procurarse no entrar en contacto con tierra y si tiene que hacerse, adoptar la postura aconsejada.
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Lunes, 6 de junio, 2011
Ya se pueden ver en eltiempo.es imágenes de radar
A lo largo de estos años han sido numerosos los lectores del blog que se han dirigido a nosotros solicitándonos que incluyéramos imágenes de radar. Pues bien, desde hace unos días, como alguno de ustedes se habrán percatado, ya están disponibles en nuestra web.
Al desplegar el menú de “Mapas meteorológicos” y pinchar en la palabra “España” podremos ver imágenes de radar cada media hora. La de la hora en que nos encontremos está disponible como tiempo observado algo después de media hora (en la parte superior derecha de la imagen aparece: Radar Observación, cuando es la que, realmente, muestra el radar). También se podrán observar las correspondientes a la hora y media anterior, de media en media hora, y en ellas aparece igualmente en el mismo sitio (arriba a la derecha) la leyenda “Radar Observación”.
Asimismo, basándonos en las últimas imágenes, pueden verse las que previsiblemente nos mostrará el radar cada media hora en el transcurso de las dos horas y media siguientes (en la leyenda pone “Radar Predicción). A partir de aquí la predicción que les ofrecemos ya no corresponde al radar sino que, como hasta ahora hemos venido haciendo, se obtiene mediante modelización (desparece de la leyenda la palabra Radar y solo pone “Predicción”).
De momento, esta aplicación (imágenes de radar) está disponible en eltiempo.es para la Península y Baleares, aunque más adelante también lo estará para el archipiélago canario. Como saben, el radar meteorológico permite observar donde está lloviendo, casi con toda seguridad, en un instante determinado, así como la intensidad con que lo hace con bastante aproximación. El por qué no es al cien por cien lo comentaré en un artículo que escribiré en breve.
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Miércoles, 1 de junio, 2011
La web eltiempo.es sigue creciendo
La web www.eltiempo.es que se creó hace tres años partiendo por tanto de cero y siendo, en consecuencia, completamente desconocida, mantiene, merced a la ilusión y el trabajo de cuantos, de una forma u otra participamos en su elaboración, una línea llamativamente ascendente en cuanto a acogida por parte del público, lo que se refleja en el número de visitas y en la escalada en la clasificación de las web existentes en España (de las más diversas materias) que se realiza cada mes.
Los datos que vamos a dar a continuación (los de mayo saldrán dentro de unos días) creo que son bastante elocuentes. En las tablas de la OJD (Oficina de la Justificación de la Difusión) correspondientes a los tres últimos meses los datos de eltiempo.es son los siguientes:
Posición en la clasificación Nº visitantes únicos Visitas Febrero 12 5.564.933 15.215.106 Marzo 6 7.918.706 22.818.374 Abril 5 9.069.449 25.937.933 La posición en la clasificación corresponde al número de visitas totales durante cada uno de los meses.
También son reveladores los datos que pueden observarse en Alexa Internet (alexa.com), que como muchos de ustedes sabrán es una compañía que muestra información sobre las visitas de las distintas páginas web existentes en el mundo. Según esta, durante el mes de abril hubo cuatro días en los que visitaron eltiempo.es más de un millón de personas, alcanzándose el máximo el día 19, en que fueron 1.208.160 el número de visitantes únicos.
Ni que decir tiene, que nuestra intención es seguir aportando los mejores productos y ampliando la información que actualmente ofrecemos para que esos numerosos millones de personas que nos visitan, a los que damos las gracias por su confianza, continúen haciéndolo y queden plenamente satisfechos y, al mismo tiempo, que sean aun más quienes entren en eltiempo.es.
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Martes, 24 de mayo, 2011
Las estaciones meteorológicas oceánicas: El barco K
Los lectores del blog, que por su edad, llegaron a conocer a mi predecesor en la televisión, Mariano Medina, el auténtico “hombre del tiempo”, puesto que fue el pionero y así fue “bautizado” por Bobby Deglane, famoso locutor de aquellos tiempos, quizá recuerden que con frecuencia hacía alusión al “barco K”. Pues bien, para ellos y, sobre todo, para quienes no saben de qué buque estamos hablando voy a escribir unas líneas contándoles de qué se trata.
Cuando comenzaron a realizarse vuelos de transporte transoceánico se puso en evidencia que era necesario disponer de una información meteorológica en las rutas y aunque ya desde el comienzo de la década de los años veinte el Servicio Meteorológico francés venía proponiendo el establecer un conjunto de barcos fijos de observación del tiempo en el Atlántico Norte, no fue hasta años más tarde cuando esto se llevó a cabo. En 1938, un avión de la Pan América cayó al Pacífico debido a las malas condiciones meteorológicas y a partir de entonces los guardacostas estadounidenses comenzaron a hacer pruebas realizando observaciones mediante el lanzamiento de globos, comprobándose la utilidad de las mismas.
En 1946, se celebró en Londres la “Conferencia de Estados del Atlántico Norte para Estaciones Meteorológicas Atlánticas” y en ella se tomó el acuerdo de establecer una red de trece estaciones fijas, costeadas por los diecinueve países (entre ellos España) cuyas líneas aéreas volaban sobre el Océano, haciéndose responsables de la operatividad de siete de ellas los Estados Unidos, mientras que de las otras seis se harían cargo diversos Estados europeos. Posteriormente, en 1949, la red se redujo a diez estaciones y en 1954, para abaratar costes, se quitó otra más, quedando nueve, aunque años más tarde volvería a incorporarse una nueva. Estas estaciones se denominaban con letras mayúsculas (A, B, C, D, E, H, I, J, K y M) y tenían asignado un punto que era su posición teórica (al barco K le correspondían las coordenadas 45ºN 16ºW) pero en realidad no eran barcos anclados, sino “estaciones meteorológicas” a bordo de buques que se movían en torno a ese punto dentro de una cuadrícula de diez millas de lado.
La misión primordial de estas embarcaciones era realizar observaciones de los datos meteorológicos en superficie cada tres horas y sondeos atmosféricos mediante globos sondas cada seis o doce horas que medían la temperatura, humedad, presión y dirección del viento, llegando a alcanzar unos 18000 metros y eran datos de gran valor. En ocasiones, esos barcos se salían de su cuadrícula para auxiliar a alguna embarcación en peligro o, incluso, a algún avión que se vio obligado a amarar, como fue el caso de uno que se dirigía a Islandia, el 4 de septiembre de 1960, en cuya ayuda acudió el “barco A” logrando salvar a sus dos tripulantes.
Hay que resaltar el mérito de quienes realizaban su trabajo en aquellos buques en misiones que duraban entre veinte y veinticinco días, tras los cuales eran relevados por otra embarcación (la “estación meteorológica K” era cubierta por dos barcos franceses que se relevaban). Durante ese tiempo tenían que soportar, a veces, fuertes temporales sin posibilidad de poder abandonar la zona.
Con el paso del tiempo esas “estaciones meteorológicas” que tan extraordinario servicio habían venido prestando, fue perdiendo utilidad al ir apareciendo otros sistemas de medición de datos y de trasmisión de los mismos. Los satélites meteorológicos y las boyas proporcionan en la actualidad la información necesaria para la navegación aérea y marítima. En 1977, el último barco fijo que cumplía la misión de “estación meteorológica” fue sustituido por una boya.
No tiene nada de extraño, a tenor de cuanto acabo de reseñar, que fuesen frecuentes las citas al “barco K” por parte de Mariano Medina puesto que, dada su proximidad al noroeste de la Península, lo que allí ocurriese podía ser indicativo de lo que iba a deparar la atmósfera en esta poco después.
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Jueves, 12 de mayo, 2011
Un mes de abril para recordar
Calificativos como “anormal” o “infrecuente”, entre otros, son válidos para señalar cómo fue en el aspecto termométrico el pasado mes de abril. Hay que remontarse a la primera mitad del siglo XX para encontrar una semana abrileña con temperaturas medias tan altas en muchas regiones españolas, pero sobre todo en las del centro y el norte peninsular.
Al observar los datos de la presente ocasión llama poderosamente la atención con arreglo a los mismos el que al mes no se le pueda catalogar en ningún observatorio no solo como “extremadamente frío”, “muy frio” o “frío”, sino ni siquiera “normal”. Como mínimo fue “cálido”, y esto solo sucedió en Santa Cruz de Tenerife; se puede calificar de “muy cálido” en ocho (Badajoz, Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Ceuta, Melilla y Las Palmas de Gran Canaria) y “extremadamente cálido”, con respecto a los valores medios de estas fechas, en todas las demás.
Hay que resaltar además que las temperaturas fueron bastante altas en la primera quincena. De haber continuado la misma tónica durante la segunda, las medias habrían sido insólitas desde que vienen realizándose mediciones continuas diarias.
Y si se me ha ocurrido decir que será un abril para recordar, no solo es por esos valores termométricos (cuando haya transcurrido no mucho tiempo, poca personas retendrán este aspecto en la memoria) sino también, e incluso más, por los días en los que se produjeron el mayor número de precipitaciones. Nuestros campos estaban ávidos de agua (de hecho, quizá a algunos trigos del sur no les haya llegado a tiempo) y los agricultores padecían al ver que transcurrían los días y esta no caía. Pero, mira por donde, después de un Domingo de Ramos reluciente, una borrasca atlántica, que ya había afectado a Canarias, se situó en el suroeste de la Península y estuvo dando origen a lluvias en gran parte de la Península, especialmente en el sur , precisamente durante la Semana Santa, como comentábamos en un artículo anterior.
En cuanto a las cantidades totales recogidas a lo largo del mes el panorama fue mucho más variopinto que con respecto a las temperaturas. En ninguna capital se puede hablar de una treintena extrema ni por seca ni por húmeda pero sí caben los demás calificativos. En ocho fue “muy seca” (Pontevedra, Oviedo, Santander, Bilbao, San Sebastián, Pamplona, Barcelona, Tarragona); en seis, “seca” (Vitoria, Salamanca, Logroño, Huesca, Gerona y Palma de Mallorca); en diez, “húmeda” (Orense, Ávila, Teruel, Madrid, Badajoz, Castellón, Córdoba, Málaga, Jaén y Santa Cruz de Tenerife) y en doce “muy húmeda”, León, Burgos, Zaragoza, Cuenca, Toledo, Valencia, Alicante, Huelva, Sevilla, Cádiz, Granada y Las Palmas de Gran Canaria). En las restantes los valores estuvieron muy próximos a los medios y, por tanto, normales.
A la vista de lo que hemos comentado no es de extrañar que se registrasen numerosos records termométricos siendo en, cambio, solo fueron tres los debidos a las precipitaciones. Fueron estos:
Temperaturas medias:
La Coruña: 16,5. El anterior era de 15,2ºC (1997)
Lugo: 14,3. El anterior era de 12,6ºC (1997)
Pontevedra: 17,4ºC. El anterior era de 16,5º (1997)
Orense: 17,4ºC. El anterior era de 16,8º (1961)
Oviedo: 15ºC. El anterior era de 13,7 (1984)
Santander: 15,6ºC. El anterior era de 14,4ºC (2003)
Bilbao: 16,9. El anterior era de 14,8ºC (2003)
Vitoria: 12,9ºC. El anterior era de 11,8ºC (2007)
Valladolid: 14,9ºC. El anterior era de 13,6ºC (1997)
Segovia: 13,8ºC. El anterior era de 13,1ºC (1997)
Ávila: 12,9ºC. El anterior era de 11,6ºC (1997)
Pamplona: 14,8ºC. El anterior era de 13,5ºC (2007)
Zaragoza: 17,9ºC. El anterior era de 15,4ºC (2006)
Teruel: 13,9º. El anterior era de 12,2ºC (1997)
Gerona: 16,1ºC. El anterior era de 14,8ºC (2007)
Lérida: 17ºC. El anterior era de 15,3ºC (2006)
Barcelona: 16,3ºC. El anterior era de 15,8ºC (1926)
Madrid: 16,7ºC. El anterior era de 16,5ºC (1945)
Guadalajara: 14,2ºC. El anterior era de 12,6ºC (2010)
Cuenca: 14,7ºC. El anterior era de 13,4ºC (2006)
Toledo: 17,1ºC. El anterior era de 16,4ºC (1997)
Ciudad Real: 16,7ºC. El anterior era de 15,9ºC (1997)
Cáceres: 17,3ºC. El anterior era de 17,1ºC (1997)
Granada: 16,9ºC. El anterior era de 16ºC (2006)
Jaén: 18,3ºC. El anterior era de 16,9ºC (1997)
Almería: 18,8ºC. El anterior era de 18,4ºC (1997)
Palma de Mallorca: 17,6ºC. El anterior era de 17,1 (2006)
Temperaturas máximas absolutas:
La Coruña: 31,6ºC. El anterior era de 29,6ºC (1945)
Lugo: 31,8ºC. El anterior era de 29,2ºC (2008)
Pontevedra: 31,3ºC. El anterior era de 30,6ºC (1997)
Orense: 32,9ºC. El anterior era de 32,8ºC (1994)
Oviedo: 31,5ºC. El anterior era de 28,3ºC (2007)
Santander: 30,6ºC. El anterior era de 29,6ºC
Vitoria: 29,1ºC. El anterior era de 28,2ºC (2005)
Segovia: 27,7ºC. El anterior era de 27ºC (2005)
Ávila: 26,6ºC. El anterior era de 25,4ºC (2005)
Pamplona: 29,9ºC. El anterior era de 29,2ºC (2005)
Zaragoza: 32,4ºC. El anterior era de 31,7ºC (2005)
Teruel: 30ºC. El anterior era de 28,6ºC (2005)
Gerona: 30,2ºC. El anterior era de 29,1ºC (2005)
Lérida: 33ºC. El anterior era de 31,3ºC (2005)
Valencia: 34,8ºC. El anterior era de 33,8ºC (1980)
Murcia: 37,4ºC. El anterior era de 32,5ºC (2010)
Granada: 32ºC. El anterior de 31,2ºC (1997)
Temperaturas máximas medias:
La Coruña: 20,4ºC. El anterior era de 19,4ºC (1945)
Lugo: 21,6ºC. El anterior era de 20,3ºC (1997)
Pontevedra: 22,9ºC. El anterior era de 22,1ºC
Orense: 25,6ºC. El anterior era de 24,7ºC (1997)
Oviedo: 20ºC. El anterior era de 18,8ºC (1997)
Santander: 20,5ºC. El anterior era de 19,5ºC (1960)
Bilbao: 22,4ºC. El anterior era de 20,9ºC (1949)
Vitoria: 19,6ºC. El anterior era de 18,3ºC (1997)
Valladolid: 21,4ºC. El anterior era de 20,8ºC (1997)
Segovia: 19,6ºC. El anterior era de 19,3º (1997)
Pamplona: 21,1ºC. El anterior era de 19,7ºC (2007)
Zaragoza: 23,5ºC. El anterior era de 22,3ºC (1955)
Teruel: 22,2ºC. El anterior era de 20ºC (1997)
Gerona: 22,9ºC. El anterior era de 21,2ºC (2006)
Lérida: 24,1ºC. El anterior era de 22,6ºC (2006)
Guadalajara: 21,8ºC. El anterior era de 21,5ºC (1995)
Cuenca: 21,3ºC. El anterior era de 19,9ºC (1955)
Toledo: 23,7ºC. El anterior era de 23,1ºC (1997)
Ciudad Real: 23,4º. El anterior era de 22,6ºC (1995)
Granada: 24,6ºC. El anterior era de 23,9ºC (2006)
Jaén: 23,1ºC. El anterior era de 21,6ºC (1997)
Palma de Mallorca: 22,4ºC. El anterior era de 21,8ºC
Temperatura media de mínimas altas:
La Coruña: 12,5ºC. El anterior era de 11,3ºC (1997)
Orense: 7ºC. El anterior era de 6,5ºC (1987)
Pontevedra: 11,9ºC. El anterior era de 10,9ºC (1997)
Oviedo: 10ºC. El anterior era de 8,8ºC (1984)
Santander: 10,6ºC. El anterior era de 10,2ºC (1961)
Bilbao: 11,4ºC. El anterior era de 10,1ºC (2007)
San Sebastián: 11,8ºC. El anterior era de 11,1ºC (1945)
Vitoria: 6,2ºC. El anterior era de 5,9ºC (1987)
Zamora: 7,9ºC. El anterior era de 7,7ºC (1997)
Valladolid: 8,3ºC. El anterior era de 6,4ºC (2010)
Burgos: 5,3ºC. El anterior era de 5,2ºC (1961)
Segovia: 7,9ºC. El anterior era de 6,9ºC (1997)
Ávila: 7,7ºC. El anterior era de 5,7ºC (2010)
Pamplona: 8,3ºC. El anterior era de 7,3ºC (2007)
Zaragoza: 10,8ºC. El anterior era 9,6ºC (2007)
Huesca: 9,2ºC. El anterior era de 9ºC (2007)
Teruel: 5,7ºC. El anterior era de 4,7ºC (1987)
Gerona: 9,3ºC. El anterior era de 8,5ºC (2007)
Lérida: 9,9ºC. El anterior era de 8,9ºC (2007)
Barcelona: 12,3º C. El anterior era de 11,7ºC (2007)
Madrid: 11,3ºC. El anterior era de 10,5ºC (1997)
Guadalajara: 6,6ºC. El anterior era de 5,8ºC (2003)
Cuenca: 7,9º C. El anterior era de 6,9ºC (2006)
Toledo: 10,5ºC. El anterior era de 9,7ºC (1997)
Ciudad Real: 10ºC. El anterior era de 9,3ºC (1997)
Albacete: 8ºC. El anterior era de 7,4ºC (2006)
Cáceres: 11,3ºC. El anterior era de 10,7ºC (1997)
Castellón: 12,9ºC. El anterior era de 12,8ºC (2006)
Sevilla: 14,1ºC. El anterior era de 13,9ºC (2010)
Granada: 9,2ºC. El anterior era de 8,6ºC (1997)
Jaén: 13,5ºC. El anterior era de 12,3ºC (1997)
Almería: 14,5ºC. El anterior era de 14,3ºC (1997)
Melilla: 14,9ºC. El anterior era de 14,6ºC (2010)
Precipitación máxima en un día:
Burgos: 47,6mm. El anterior era de 42,6mm (1980)
Guadalajara: 29,3mm. El anterior era de 25,2mm (2000)
Toledo: 52,3mm. El anterior era de 27,3mm (1984)
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Lunes, 25 de abril, 2011
Atrás quedó una Semana Santa meteorológicamente histórica
Es propio de la primavera el que se alternen situaciones de estabilidad que propicien un ambiente soleado con temperaturas relativamente altas, a veces, (en la actual, incluso, se han alcanzado valores llamativos en este aspecto) con otras que dan origen a precipitaciones dispersas, en ocasiones tormentosas, por lo que no es de extrañar que esto último suceda coincidiendo con la Semana Santa.
Ahora bien, lo de este año en el que, precisamente, la Semana Santa ha sido tan tardía, no es frecuente ni mucho menos. El que, en gran parte de España, se hayan prodigado las lluvias coincidiendo, justamente con estos días, ha traído consigo el que gran cantidad de desfiles procesionales no pudiesen celebrase, hecho que hacía mucho tiempo que no ocurría. Así, por ejemplo, en Sevilla el que en la madrugada del Jueves al Viernes Santo (“la madrugá”) tuvieran que suspenderse todos, hacía cerca de un siglo que no sucedía. Ha sido la Semana Santa en la que se tenga constancia de que se han quedado sin salir un mayor número de hermandades a consecuencia de la lluvia.
Pero no solo fue en la capital andaluza y en otros muchos lugares de esta Comunidad, sino también en la mayor parte del resto de la Península. Hubo, no obstante, excepciones, correspondiendo el mayor número de jornadas soleadas a zonas del Cantábrico oriental, los Pirineos, la cuenca alta del Ebro y algunas del Mediterráneo. El viernes por la mañana, mientras diluviaba en el sur, me llamaba un amigo desde Santander y me comentaba que iba camino de una huerta, que tiene próxima a la ciudad, a regar porque no había llovido en lo que llevábamos de mes.
Ni que decir tiene, que el tiempo que nos ha acompañado ha disgustado a muchísimas personas y ha producido pérdidas económicas en algunos sectores (parece, sin embargo, que la ocupación hotelera ha sido, en general, bastante buena), pero en cambio ha habido otros, fundamentalmente el agrícola y el ganadero, en el que estas lluvias han sido sumamente bien acogidas.
¿Ha hecho mal tiempo o buen tiempo?. Lo dicho, “nunca llueve a gusto de todos”.

