Archivo Para noviembre, 2009
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Lunes, 30 de noviembre, 2009
Pronóstico estacional
Termina un mes de noviembre que pasará a la historia de la climatología como muy seco y de temperaturas más altas de lo normal, pero que llega a su final con unas características meteorológicas en consonancia de lo que corresponde a la época en que nos encontramos. Dentro de unos días expondremos lo más sobresaliente de la treintena que queda atrás. Hoy escribiremos sobre lo que puede depararnos la atmósfera próximamente.
Hace algo más de tres semanas dábamos a conocer la llamada “predicción estacional” que cada mes realiza el Centro Meteorológico Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF) y que, como señalábamos, cubre los tres meses siguientes, y es solo para la temperatura y la precipitación. Hay que recalcar que estos pronósticos, por el momento, están en un periodo experimental y que, al ser además tan genéricas, probablemente, serán de poca utilidad.
Pese a ello, y aunque lo he dudado, voy a publicar la que se extiende al periodo que abarca los meses de diciembre, enero y febrero puesto que algunos lectores así lo pidieron (también hubo quien comentó que no merecía la pena) y atiendo, así, su petición.
Pronóstico de precipitaciones
Si se cumple lo que muestran los modelos, las precipitaciones totales al final del periodo, es decir, cuando termine enero, serán superiores a las que con arreglo a la estadística se consideran normales en el norte de Galicia, en Asturias, Cantabria, el País Vasco y los Pirineos. En cambio estarán por debajo en el resto de Cataluña, la provincia de Teruel, el este de Castilla La Mancha, la Comunidad Valenciana, Baleares, Murcia y la mitad oriental de Andalucía. En el resto de la Península y en Canarias el balance pluviométrico debería estar en torno al valor normal en cada una de las regiones.
Pronóstico de temperaturas
En este parámetro no se aprecian anomalías significativas, lo que quiere decir que transcurridos los 92 días que van desde el uno al treintaiuno de diciembre, el valor de la temperatura media que se registre en cada comunidad peninsular y en ambos archipiélagos sería, aproximadamente, el que está considerado como normal.
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Jueves, 26 de noviembre, 2009
La inversión térmica y la contaminación
Ya comentábamos cuando hablábamos de la estructura de la atmósfera que la temperatura del aire en la troposfera desciende con la altura. Ese descenso se llama gradiente térmico vertical y es de 6,5º/km, por término medio, puesto que experimenta variaciones en función de la latitud, de la época del año y del tipo de situación que presente la atmósfera.
Pero hay determinados casos en los que no se da esa circunstancia sino la contraria y esto se conoce como inversión térmica. Hay, pues, situaciones en los que en un determinado tramo de la troposfera la temperatura no disminuye, transitoriamente, con la altura. Un ejemplo de esto lo encontramos cuando en los meses de invierno la Península está bajo los efectos de un potente anticiclón centrado en el interior de misma. Entonces, en las noches de cielo despejado, se produce una intensa radiación desde el suelo, el cual sufre un notable enfriamiento. Para compensar ese enfriamiento, el aire que está próximo le cede calor y, en consecuencia, esa masa estará más fría que las que están por encima hasta una cierta altura, Así, con este tipo de situaciones, nos encontramos, a veces, por citar un caso concreto, con que en Madrid, cuya altura es de unos 670 ms sobre el nivel del mar, se registra una temperatura mínima inferior a la del Puerto de Navacerrada situado a 1858 ms. Si el cielo está cubierto no se da esa inversión térmica. Hay otras causas que también originan inversión térmica pero no vamos a entrar en ellas.
Esas situaciones anticiclónicas invernales son también propicias para que haya altos índices de contaminación en las grandes ciudades y en los polos industriales. En ellas apenas hay movimientos horizontales del aire (casi no sopla el viento), tampoco hay ascensos y descensos dada la estabilidad existente, y, por ende, la inversión térmica actúa como tapadera. Todo ello trae consigo el que los contaminantes permanezcan estancados sobre las zonas donde se generan. Cito de nuevo como ejemplo (perdón por la reiteración) a la ciudad de Madrid. Cuando alguien se viene aproximando a ella por la A-6 (coloquialmente conocida aquí como carretera de La Coruña), a la altura de Torrelodones, en el momento en que la autovía va a iniciar un descenso puede verse una hermosa panorámica de la capital. En esos casos de alta contaminación se aprecia una boina negra cubriendo la población que hace exclamar a uno para sus adentros: ¡Madre, donde me voy a meter!
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Domingo, 22 de noviembre, 2009
La importancia del mapa de 500 milibares
Como comentábamos en el artículo anterior, si bien en ocasiones coinciden lo que reflejan los mapas de altura con lo que muestran los de superficie, en otras no es así, de forma que existen cuatro posibilidades. Borrasca abajo y arriba, borrasca abajo y anticiclón encima, anticiclón tanto en superficie como en altura o anticiclón en el suelo y borrasca en las capas superiores.
Cuando en todos los mapas se ve una situación anticiclónica en una zona determinada, lógicamente, las condiciones son de estabilidad. En ese caso, no se producirán lluvias y las únicas nubes que, si acaso, se formarían lo harían en zonas costeras en las que soplasen vientos procedentes del mar o en algunas áreas montañosas si se dan determinadas condiciones. Si lo que se observa en los mapas es una borrasca tanto en superficie como en altura, se trata de una situación propicia para las precipitaciones, pero si hay discrepancia entre lo que sucede en el suelo y lo que se aprecia más arriba, la cosa se complica y, en consecuencia, el pronóstico es más difícil. Puede ocurrir que en los mapas correspondientes a la superficie haya una borrasca no muy profunda (si es profunda, sí debe haber similitud con las alturas) y que en las capas altas la situación sea anticiclónica. Por el contrario, también puede suceder que en superficie aparezca un anticiclón y, sin embargo, esté lloviendo. Eso es señal inequívoca de que en las capa altas no lo hay, y entonces el mapa que hay que estudiar más minuciosamente es el de 500 milibares.
Como saben (ya lo comentamos también en otro artículo) la mitad de la masa de la atmósfera está comprendida en los primeros cinco kilómetros y medio a partir del nivel del mar, es decir que ese nivel aproximado de 5500 metros, que es al que corresponde el mapa de 500 milibares, divide a la atmósfera en dos mitades y nos da una idea bastante buena de las condiciones medias de la misma. Lo que sucede a esa altura tiene bastante incidencia en la formación y evolución de los meteoros.
A tenor de esto, lo que voy a decir, aunque no es tan simple como lo voy a expresar, se acerca bastante a la realidad. Si en el citado mapa de 500 milibares se ve un anticiclón o una dorsal (cresta) no habrá precipitaciones, pero si las isohipsas dibujan una borrasca o una pronunciada vaguada (surco) habrá que utilizar el paraguas aunque en el mapa de superficie haya altas presiones y la situación sea anticiclónica.
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Martes, 17 de noviembre, 2009
Es necesario estudiar los mapas a distintos niveles
La mayor parte de los ciudadanos están acostumbrados a ver solo los mapas de isobaras, que se trazan con los datos de la presión al nivel de la superficie terrestre. Son los que pueden ver aquí, en el tiempo.es, pinchando en la flecha que está a la derecha de la pestaña “lluvia” y haciéndolo después sobre la que se llama “presión”. Sin embargo, un predictor necesita conocer la situación no solo en esa zona sino también más arriba, en las distintas alturas de la atmósfera.
A medida que se va ascendiendo, como sabemos, la presión va bajando. Se llegará a una altura, no muy distante de la superficie terrestre, en la que la presión será de 850mb, manteniendo el ascenso será de 700mbs, de 500mbs, de 300mbs etc., pero hay que tener en cuenta que la altura a la que se encuentra esa presión varía de un lugar a otro.
Para cada presión (por ejemplo 500mbs) se puede trazar un mapa uniendo los puntos en los que dicha presión tiene una misma altura (se suelen tomar alturas de 60 en 60 metros) y las líneas resultantes se llaman isohipsas. Tras el trazado, se podrá observar que hay ondulaciones (zonas en las que esa presión está más cerca del suelo) y crestas o dorsales (zonas más alejadas de la superficie). Estas líneas, que como ocurre con las isobaras coinciden con la dirección del viento, pueden llegar a cerrarse, tanto en sentido ciclónico (contrario a las agujas del reloj) como anticiclónico (giro contrario) originando borrascas y anticiclones, respectivamente. La altitud media a la que hay una presión de 500mbs es de 5500ms.
Además de este mapa de altura, los meteorólogos estudiamos el de 850mbs, 700mbs, 300mbs y 200mbs, correspondiendo las alturas medias para estas presiones a 1500ms, 3000ms, 9000ms y 13000ms, aproximadamente, y hay que señalar que no siempre coinciden las situaciones en las capas superiores con las que se ven al nivel de la superficie terrestre, pero sobre esto escribiré en otro artículo, que colgaré esta misma semana, para no hacer demasiado largo y pesado este. Un ejemplo de esa discordancia lo reflejaba la situación en la noche de ayer en Canarias, donde, como saben llovió con fuerza en algunas zonas, sobre todo en Tenerife. Con arreglo a los mapas de superficie, esas precipitaciones no tenían justificación; era en los altos niveles donde podía observarse el por qué de las mismas.
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Viernes, 13 de noviembre, 2009
¿Cómo será la temporada de esquí?
A estas alturas, las estaciones de esquí, tras las obras y mejoras llevadas a cabo durante los meses estivales y la primera mitad del otoño están ya listas para abrir en su inmensa mayoría o están dando los últimos toques las restantes, y estoy seguro que quienes practican este deporte se encuentran ansiosos porque pongan a su disposición los restantes.
También me atrevo a pensar y no creo que equivoque, dadas las numerosas consultas que me hacen allá por donde quiera que voy, que tanto los esquiadores como tienen un trabajo que, de alguna manera, está relacionado con las estaciones, todos, sin excepción, se preguntan cómo será la temporada en puertas. Ni que decir tiene que me encantaría tener la respuesta y poder dársela pero, evidentemente, no existe ninguna posibilidad de ofrecer, ni siquiera, una aproximación. Desde luego, en lo que a nieve se refiere, será prácticamente imposible superar a la anterior, e igualarla, asimismo, extremadamente difícil porque, como quizá recordarán, fue la mejor de la historia desde que se inauguró la primera estación en España (Candanchú) allá por 1934. Hace un año, en noviembre cayeron varias copiosas nevadas, y por estas fechas todas las cordilleras estaban cubiertas por un apreciable manto nivoso, hasta el punto de que al principio del mes abrió Alto Campoó, el dia 8 Masella y el día 15 lo hicieron Formigal, Astún y San Isidro, y se cerró la temporada, a primeros de mayo, con nieve suficiente como para haber seguido esquiando en la mayoría de las estaciones.
En lo que llevamos del presente mes también ha nevado en los distintos sistemas montañosos, aunque no con la intensidad que lo había hecho hasta mediados de la treintena en el 2008. No obstante, a partir de hoy, viernes. se puede esquiar ya en Masella y en La Molina. En la primera, quienes se acerquen hasta esta zona del Pirineo Catalán, podrán subirse en 4 remontes y deslizarse por 6kms de pistas, con un espesor de nieve que oscilará entre 20 y 30cms., y en la segunda funcionarán 2 remontes, para 1Km, y el espesor estará comprendido entre 15 y 20cms. El fin de semana próximo tienen previsto comenzar la temporada Valgrande/Pajares y Fuentes de Invierno, ambas en la Cordillera Cantábrica. El día 28 lo harán, si todo va bien, Sierra de Béjar-La Covatilla, Astún, Candanchú y Cerler en el Pirineo Aragonés, Baqueira en el PirineoCatalán y Sierra Nevada en el Sistema Penibético.
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Lunes, 9 de noviembre, 2009
Estructura de la atmósfera
Como continuación al artículo “La atmósfera terrestre que nos rodea”, escribo este otro acerca de la estructura de la misma. En realidad, puede decirse que nuestra atmósfera no tiene un límite superior perfectamente definido, sino que se va agotando y haciéndose cada vez menos densa hasta llegar a confundirse con la atmósfera interestelar. La disminución de su densidad es tan rápida al principio, que la mitad de su masa se sitúa por debajo de los 5.500 metros. La mitad de lo que resta ocupa los cinco kilómetros y medio siguientes, lo que quiere decir que las tres cuartas partes del peso de la atmósfera se concentra en los primeros 11 kms a partir de la superficie de la corteza terrestre. Esta distribución de la atmósfera tiene una gran importancia a la hora de analizar el tiempo, ya que lo que sucede a esa altura, aproximada, de 5.550 metros, resulta básico para las predicciones, de ahí también la trascendencia del mapa de 500 milibares.
La primera capa, de las cinco en que convencionalmente se divide la atmósfera (que termina, por término medio, a esa altura de 11 Kms), se denomina troposfera y es en la que se encuentra el vapor de condensación y donde se producen las mayores diferencias de temperaturas. Estas circunstancias, junto con los movimientos de las masas de aire, dan origen a los meteoros (nubes, viento, lluvia…). En su parte superior la temperatura media es de unos -55ºC
Por encima de la troposfera se encuentra la estratosfera, en la que la temperatura se mantiene casi constante y disminuye la agitación del aire. El final de esta región se encuentra a unos veinticinco kilómetros. Ahí comienza la mesosfera, que se caracteriza por la subida que experimenta la temperatura hasta los 50 Kms, aproximadamente, donde alcanza un máximo que llega a ser de 0ºC. A partir de esa altura comienza un nuevo enfriamiento que se mantiene hasta su límite superior, a unos 80 kms de la superficie terrestre, donde los valores oscilan entre -80ºC y -110ºC
Viene a continuación la termosfera, en la que el aumento de la temperatura es continuo hasta su límite superior, a unos 500 kms, siendo ahí el valor de 500ºC. La última capa es la exosfera y en ella la temperatura mantiene su ascenso de forma constante. Aquí, como decíamos, no existe un límite definido puesto que las moléculas que componen la atmósfera van disminuyendo gradualmente.
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Jueves, 5 de noviembre, 2009
Un caluroso octubre
Sin duda el pasado mes de octubre ha sido seco y caluroso y comparándolo con los anteriores meses de octubre, desde que existe el observatorio (algunos llevan pocos años funcionando, sobre todo si son estaciones automáticas), se aprecian varios records de valores termométricos y uno en cuanto a escasez de lluvia. Sin llegar a alcanzarse temperaturas máximas que no tuviesen precedentes recientes o lejanos (solo hubo una capital con una máxima absoluta histórica) si fueron lo suficientemente altas como para que en varios observatorios las medias superasen a todas los anteriores. En el aspecto pluviométrico, si bien estamos diciendo que ha sido muy seco, en términos generales, también es cierto que esta circunstancia se ha dado en bastantes ocasiones, lo que se pone de manifiesto al constatar que solo en Ceuta hubo un mes de octubre en el que la cantidad recogida fue inferior a este. Ha habido meses de octubre en los que en numerosas capitales no cayó ni una sola gota. Entre otras, Madrid, Cáceres, Badajoz, las dos de Canarias o todas las andaluzas menos Granada, donde el record de escasez del mes en cuestión está en 1 mm. Los records registrados son los siguientes:
Temperatura media mensual
Lugo: 15,4 ºC. El anterior era: 15,2ºC (1997)
Madrid (Barajas): 17,2 ºC. El anterior era 17,1ºC (1997)
Huelva: 21,7ºC. El anterior era: 21ºC (1997)
Sevilla: 23,2ºC. El anterior era: 22,5ºC (1995)
Málaga: 21,4ºC. El anterior era: 21,3ºC (1997)
Ceuta: 21,2ºC. El anterior era 21,1ºC (2006)
Temperatura máxima absoluta
Pamplona 31,7ºC (el día 5). El anterior era 31 ºC (4-X-2004)
Temperatura máxima media
Segovia: 21,4ºC. El anterior era: 21,1ºC (1995)
Teruel: 22,4ºC. El anterior era: 22,2 (2006)
Guadalajara: 23,9ºC. El anterior era: 23,7ºC (1995)
Huelva: 28,3ºC. El anterior era: 27,8ºC (1985)
Sevilla: 29,5ºC. El anterior era: 29,3ºC (1985)
Córdoba: 29,1ºC. El anterior era: 29ºC (1995)
Málaga: 26,3ºC. El anterior era: 26ºC (1983)
Ceuta: 24,1ºC. El anterior era: 23,6ºC (2006)
Temperatura mínima media
A pesar de ser calurosas también las noche y registrarse valores por encima de lo normal (en muchos casos, muy superiores) no hubo ninguna capital en la que en la que la media de las mínimas estuviese por encima de todas las anteriores. Por tanto, no hubo ningún record.
Precipitación mensual
Ceuta: 17,5 mm. El octubre más seco era el de 2004: 22,2 mm
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Lunes, 2 de noviembre, 2009
¿Qué tiempo tendremos en los próximos meses?
Siento ser reiterativo, pero ese pronóstico minucioso del que todos quisiéramos disponer, indicando lo que es más probable que nos depare la atmósfera, día a día, a largo plazo, hoy por hoy no es posible.
De lo único que se dispone es de lo que a continuación voy a exponer. El Centro Meteorológico Europeo de Predicción a Plazo Medio (ECMWF), ubicado en Reading (Inglaterra), que pertenece (también lo he comentado alguna vez) a 18 países europeos, entre ellos España, realiza unas predicciones, que se llaman estacionales, y que cubren un periodo de tres meses. Al final de cada treintena se actualizan y pueden variar, sensiblemente, con respecto a la anterior. Dichas predicciones se consideran aun experimentales y no son todavía demasiado fiables, de ahí que hasta ahora yo no las haya comentado más que de pasada en alguna ocasión.
A la vista de la insistencia en algunos comentarios, preguntando acerca de cómo serán lo que resta del otoño y el próximo invierno, me he decidido a dar a conocer en este blog las últimas (cubren el periodo noviembre, diciembre, enero) para quienes les interesen, con la salvedad que acabo de hacer, y aun no las hayan leído u oído.
Estas predicciones (continuo exponiendo los problemas), en el supuesto de que se cumplan, tampoco sé si resultan demasiado prácticas, no solo porque únicamente se refieren a dos elementos, temperatura y precipitación, sino porque son demasiado genéricas, ya que lo único que ofrecen son una valoración de las anomalías de ambos parámetros respecto del valor climatológico normal. Tras estas “curas en salud” paso a exponerlas.
Pronóstico de precipitaciones
Previsiblemente, al final de enero, las precipitaciones que se hayan producido en el transcurso de los tres meses en el archipiélago canario serán ligeramente inferiores a su valor normal. En el resto de España, según el pronóstico, estarán dentro de lo que los valores climatológicos normales. Puede darse la circunstancia de que uno de los tres meses sea muy lluvioso y los otros bastante secos, que los tres seán normales etc. La predicción está referido al balance pluviométrico al finalizar periodo.
Pronóstico de temperaturas
En todas las regiones, tanto peninsulares como insulares, los valores termométricos medios al final del periodo deberán estar dentro de la normalidad, lo que no quiere decir que, por ejemplo, noviembre no sea cálido y enero no sea frio o viceversa.
Aparte de esas predicciones trimestrales, lo que sí parece claro es que tras el paso del frente que ha cruzado la Península, los valores termométricos van a estar ya más cerca de los propios de esta época y que el caluroso ambiente dejará paso a otro sensiblemente más fresco. Al mismo tiempo, durante gran parte de la semana entrante, habrá que contar con la presencia de la lluvia en muchas zonas de la mitad norte y, más esporádicamente, en algunas del sur, como pueden ver en los pronósticos que en eltiempo.es les ofrecemos.
Por último, en breve comentaremos las anómalías que se produjeron en el recien finalizado mes de octubre.

