Archivo Para enero, 2009
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Jueves, 29 de enero, 2009
Atmósfera inestable durante el fin de semana
A medida que se vaya acercado el fin de semana una nueva borrasca atlántica se irá aproximando a la Península, de forma que el domingo tendrá su centro muy cerca de las costas portuguesas. Será una depresión profunda aunque, ni mucho menos, tanto como la de la hace unos días. Sus efectos se acusarán, sobre todo, en las regiones de la vertiente atlántica en primer lugar pero el lunes, al irse desplazando la citada borrasca, será en la parte oriental de la Península donde se intensificarán las precipitaciones al tiempo que los vientos irán girando desde el suroeste hasta predominar la componente noreste, y posteriormente (el martes), serán los del norte al noroeste los que soplen en la Península y Baleares.
Viernes:
Chubascos localmente fuertes en las Rías Bajas y moderados en las demás comarcas gallegas. Se irán extendiendo al oeste de Asturias y al resto de las regiones de la vertiente atlántica peninsular. En Canarias también se irán produciendo chubascos, comenzando por las islas occidentales donde serán de mayor intensidad. En Cantabria, el País Vasco, y en todas las restantes zonas de la Península, así como Baleares estará parcialmente nuboso.
En Galicia y en zonas altas de la mitad oriental de la Península soplarán vientos fuertes del sur al suroeste. La cota de nieve irá bajando desde los 1800 m hasta los 1200 en la comunidad gallega y a los 1500 en las demás comarcas en las que se produzcan precipitaciones.
Sábado:
Chubascos fuertes en la mitad occidental de Andalucía; moderados en Extremadura, oeste de Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid y Ceuta. Tenderán a extenderse en forma más débil al resto de la Península, siendo menos probables en el Cantábrico y en Cataluña. También pueden alcanzar débilmente a las Islas Baleares. En Canarias estará parcialmente nuboso.
Predominarán los vientos de poniente que serán fuertes en el área del Estrecho. La nieve caerá por encima de los 900 m en la mitad occidental y entre 1200 y 1700 en el noreste.
Domingo:
Seguirá lloviendo con fuerza en las provincias occidentales andaluzas. De forma moderada lo hará en Ceuta y con menor intensidad en el resto de la Península. Los chubascos que se produzcan en las costas cantábricas y mediterráneas serán débiles lo mismo que en Baleares. En Lanzarote, Fuerteventura y el norte de las demás Islas Canarias también es probable que haya algunas precipitaciones aunque poco cuantiosas.
Soplarán vientos moderados del sur al suroeste en casi toda la Península con intervalos fuertes en algunas zonas. En el Estrecho arreciará el poniente. La cota de nieve en la comunidad andaluza estará comprendida entre 1000 y 1400 m. En la demás regiones podrá caer en alturas algo más bajas.
Lunes:
Se mantendrá la inestabilidad atmosférica pero, como decíamos, será más acusada en las regiones mediterráneas y cantábricas. Tenderán a bajar las temperaturas de forma generalizada.
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Martes, 27 de enero, 2009
Ni ciclón, ni galerna
En algunos medios de comunicación hemos podido leer o escuchar que el origen de esos fortísimos vientos que azotaron durante el fin de semana a toda la Península y a Baleares, y especialmente el sábado a Galicia, las regiones cantábricas, los Pirineos y Cataluña fueron debidos a un ciclón o a una galerna.
Pues bien, no fueron ni lo uno ni lo otro sino lo que hoy día se llama una “ciclogénesis explosiva” (también lo habrán oído o leído porque así lo ha difundido la Agencia Estatal de Meteorología). ¿Y eso en qué consiste?, se preguntarán algunos de ustedes. Trataré de explicárselo en pocas palabras.
“Ciclogénesis” es la formación de un núcleo de bajas presiones, es decir, el inicio de lo que luego puede llegar a ser una borrasca, la cual puede tener unas u otras características. En este caso se añade el calificativo “explosiva” porque de ser una incipiente borrasca (o depresión, que también se le puede denominar) pasó a ser llamativamente profunda en nuestras latitudes en un corto intervalo de tiempo. La presión descendió bruscamente, de forma que en veinticuatro horas llego a ser, en un mismo punto, veinte milibares más baja. Quien tuviera un barómetro a mano podría observar cómo, en efecto, la presión “caía en picado”.
El primer síntoma que se detectó fue una ligera ondulación de las isobaras el jueves por la tarde al norte de las Azores. Veinticuatro horas después, ya se veía cerca de Finisterre una Borrasca en cuyo centro la presión era de 968 milibares. Ese tipo de borrascas se originan en ocasiones entre las Islas Británicas y Groenlandia y muy pocas veces alcanzan tierra siendo tan profundas, siendo más raro aún que se formen en las inmediaciones de la Península Ibérica y crucen el Cantábrico sin perder su virulencia. Hay que señalar, no obstante, que el fenómeno tiene precedentes.
¿Por qué ocurrió?. Una masa cálida que se desplazaba desde el sur se encontró, en esa zona atlántica, con otra fría que procedía del noreste y a ello hay que unir otra serie de circunstancias que se daban en los niveles altos de la atmósfera y en las que no vamos a entrar para no hacer excesivamente enrevesada esta explicación. Es probable que en el área en que se gestó hubiese una corriente marina de aguas más cálidas de las que la que rodeaban lo que, de ser así, sin duda, contribuyó a su formación, pero sobre el mar y su interrelación con la atmósfera aún hay mucho por descubrir. En cualquier caso, fueron una concatenación de circunstancias impropias, como he dicho, de estas latitudes.
Los ciclones y las galernas tienen otra génesis y otro desarrollo aunque, en ambos casos, como ahora, se alcancen vientos huracanados (se consideran huracanados los que superan los 130 km/h). Ya escribiremos sobre ambos.
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Lunes, 26 de enero, 2009
Sin sobresaltos hasta el fin de semana
Después del trágico fin de semana, hemos comenzado la actual con atmósfera inestable, que todavía, además de producir chubascos moderados y puede que localmente fuertes en las regiones cantábricas (nieve entre 400 y 700 ms), será propicia para que soplen vientos fuertes de poniente (las rachas máximas podrían alcanzar los 80 Km/h) en los litorales de la Península y del noreste en Baleares. En ningún caso serán vientos huracanados. En las demás regiones los vientos serán moderados y si llueve será esporádica y débilmente( a estas horas también nieva en el sureste por encima de los 1000 ms).
Mañana seguirán produciéndose precipitaciones moderadas en la vertiente cantábrica, los Pirineos y el alto Ebro (nieve entre 700y 900 ms subiendo luego hasta cotas comprendidas entre 1000 y 1500). Asimismo, el viento del oeste al noroeste continuará soplando con fuerza (podrán alcanzarse rachas de hasta 90 Km/h) en el Cantábrico, el tercio oriental peninsular y Baleares.
El miércoles y el jueves deben ser jornadas tranquilas aunque habrá lluvias en el cuadrante noroeste de la Península que podrían extenderse, aisladamente a puntos del interior, pero en general predominarán los grandes claros, sobre todo en las regiones mediterráneas. Las temperaturas diurnas subirán en toda España.
El viernes, la llegada de un frente asociado a una profunda borrasca atlántica hará que las precipitaciones alcancen a toda la mitad occidental peninsular y que se vayan intensificando en el transcurso de la jornada. Es probable que esa depresión nos afecte durante todo el fin de semana. De ser así habrá que estar atentos, de nuevo, a la posibilidad de vientos fuertes y de precipitaciones importantes en muchas zonas, especialmente de la vertiente atlántica. Pero, en fin, como eso queda aún lejos ya lo comentaremos dentro unos días. Mañana escribiremos sobre la dramática situación de los últimos días, especialmente trágica el pasado sábado.
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Viernes, 23 de enero, 2009
Fin de semana de viento y lluvias
Las dos próximas jornadas van a ser bastante desapacibles en la mayor parte de la inmensa mayoría de las regiones españolas. El aspecto del cielo será muy variable en la mayor parte de las comarcas puesto que se alternarán los ratos de nubosidad abundante y los chubascos con otros en los que se abrirán grandes claros.
Sábado
En la próxima madrugada una borrasca, que se irá desplazando con rapidez, se situará sobre el mar Cantábrico y dará origen a precipitaciones en toda Península excepto en las regiones próximas al Mediterráneo. Los chubascos serán de mayor intensidad en Galicia, sobre todo en el norte, Asturias, Cantabria, el País Vasco y los Pirineos. A medida que vayan transcurriendo las horas diurnas irán disminuyendo de oeste a este esas precipitaciones que serán de nieve en el tercio norte peninsular en cotas comprendidas entre los 1800 y los 2000 metros bajando luego hasta los 700 en esa zona. También lloverá en Ceuta y estará parcialmente nuboso en el norte de Canarias, las regiones mediterráneas de la Península y Baleares.
El viento será, sin duda un factor a tener en cuenta. Soplará con fuerza en toda la Península sobre todo en la mitad occidental, pudiendo alcanzarse rachas superiores a los cien kilómetros por hora en la vertiente cantábrica. Las temperaturas tenderán a bajar con respecto a las de hoy, siendo más acusado el descenso, asimismo, en el área cantábrica y en el noreste peninsular.
Domingo
La llegada de un nuevo frente atlántico producirá chubascos producirá chubascos débiles a moderados en toda la mitad occidental de la Península extendiéndose posteriormente al resto de la Península, aunque apenas afectarán a las regiones mediterráneas. La nieve caerá entre los 500 y 800 metros en el centro y el norte y entre los 700 y 1000 en el sur. En Lanzarote, Fuerteventura y el norte de las demás Islas Canarias, también lloverá por la mañana y es probable que por la tarde también lo haga en las demás zonas del archipiélago.
Seguirán soplando vientos fuertes a muy fuertes en toda la Península, Baleares, Ceuta y Melilla. Las temperaturas descenderán ligera o moderadamente en toda España excepto en Canarias.
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Jueves, 22 de enero, 2009
¿Cuándo se debe decir mal o buen tiempo?
Durante mi etapa en TVE, a veces me han hecho alguna observación o, si lo prefieren, me han “llamado al orden” los espectadores por emplear la frase “mal tiempo” cuando llovía con intensidad o nevaba en un periodo de sequía, por eso, para no herir susceptibilidades (les recuerdo que mi refrán favorito, el único en el que creo al cien por cien, es el que dice que “nunca llueve a gusto de todos”) he procurado y procuro emplear lo menos posible los calificativos de bueno y malo. No obstante, tengo mi opinión al respecto, muy discutible, por supuesto, y la voy exponer.
A mí me parece que un día en el que a las dos de la tarde haya una temperatura de 20 grados, el cielo esté despejado y el viento en calma o sople una ligera brisa, se puede calificar de agradable, y si al regresar a casa nos preguntan qué tiempo hace en la calle no mentimos si decimos que muy bueno, independientemente de que los pantanos estén a la cuarta pregunta. Nos costaría trabajo decir que está fatal.
Por el contrario, en una jornada de lluvia intensa o en la que nieva copiosamente, resultaría engañoso que en una conversación telefónica con alguien que se encuentre fuera le dijéramos que hace un día espléndido y no matizáramos. Tendríamos que añadir que esa bonanza está referida a las necesidades de riego en que en esos momentos se encuentran los cultivos de la zona o a cualquier otro aspecto que esté padeciendo una sequía.
Haciendo un símil con la salud y la gastronomía sería algo así como si por tener altos los índices del colesterol y del ácido úrico, calificásemos de mala comida un plato de jamón ibérico, unos langostinos de Sanlúcar o una langosta gallega acompañados, según el caso y el gusto de cada cual, por una copita de fino, de manzanilla, de Montilla-Moriles, de Rioja, de Ribera del Duero o del Somontano.
Así lo veo yo y por eso pienso que en un día de ambiente atmosférico agradable se puede hablar de buen tiempo y, asimismo, si es lluvioso se puede decir que hace malo. Otra cosa es que el “mal tiempo” sea imprescindible. Sin este no habría vida en la Tierra. -
Martes, 20 de enero, 2009
Nueva invasión de aire frio
Muchos de ustedes verían ayer en las distintas televisiones imágenes del fuerte oleaje que azotaba las costas de Galicia y del resto del Cantábrico debido a la intensidad del viento que afectaba a toda la zona. Un frente, aunque no muy activo, de ahí que las precipitaciones no fueran llamativamente cuantiosas, estaba penetrando en la Península. La masa de aire que sigue a ese frente es bastante fría lo que ha traído consigo un notable descenso de las temperaturas y el que durante la noche pasada y en estos momentos se estén produciendo nevadas en zonas montañosas de la Península, el interior de Galicia y la meseta norte.
En el momento de escribir estas líneas, cuando son poco más de las nueve de la mañana, está nevando, por ejemplo, en la Sierra de Madrid y sus proximidades (en Navacerrada la temperatura es de -6ºC y se han medido 5 cm de nieve hasta hace una hora). Durante el día las precipitaciones serán esporádicas y la nieve descenderá hasta cotas comprendidas entre 400 y 700 metros en el norte y el interior de la mitad oriental peninsular y hasta los 700 u 800 en Baleares. La sensación de frío será considerablemente más acusada que durante el día de ayer prácticamente en todas las regiones, excepto en Canarias donde las temperaturas solo bajarán ligeramente pese a que también podrán producirse algunas precipitaciones (de hecho, en estos instantes llueve en puntos del interior de la isla de Gran Canaria).
Afortunadamente, esta masa fría no se quedará estancada encima de nosotros como ocurrió con la anterior. Mañana mismo habrá una ligera tendencia a subir los valores termométricos (la nieve solo caerá en las montañas) aunque en el transcurso del resto de la semana persistirá la inestabilidad atmosférica (con alternativas) y serán frecuentes los chubascos, sobre todo en las regiones del norte. -
Sábado, 17 de enero, 2009
La "memoria meteorológica" es frágil
Estoy convencido de que son una minoría quienes se acuerdan del tiempo que teníamos el año pasado por estas fechas y no digamos si nos vamos distanciando hacia épocas anteriores. Recordamos, eso sí, determinados acontecimientos meteorológicos, incluso bastante lejanos, porque están asociados a un determinado hecho de nuestras vidas que se sale de lo habitual (una boda, una estancia en un lugar distinto al que se reside, etc.).
Viene esto a colación porque en algunos comentarios se hacen observaciones a lo que habíamos publicado en el blog acerca de la famosa nevada que cayó sobre Madrid y sus alrededores el pasado día nueve y de la importante (esto sí es incuestionable) ola de frio que hemos venido padeciendo desde las vísperas del día de Reyes.
Por una parte debemos señalar (tras consultar los archivos de la AEMet) que nevadas más intensas se habían producido en la capital madrileña, sin ir más lejos, en febrero de 2005, aunque no comenzó, como la actual, en hora punta ni afectó tanto a Barajas. Parecida a la de ahora fue la de diciembre del 91 y de mayor envergadura (15 cms se midieron en la Ciudad Universitaria) en febrero de ese mismo año. Podríamos ofrecer más datos pero creo que son suficientes como para poner de manifiesto que, aun habiendo sido una circunstancia llamativa, esta última nevada tenía precedentes relativamente cercanos.
Quizá tampoco recordarán más que quienes se vieran afectados por las mismas, las intensísimas nevadas que cayeron en enero del 96 en Navacerrada. Estuvo nevando durante diez días seguidos y la jornada en que lo hizo de manera más cuantiosa (el 21, sábado) hubo que evacuar a numerosas personas y decenas de coches quedaron enterrados, permaneciendo allí durante dos semanas o más. En mi mente quedan aquellas impresionantes imágenes que grabamos sobre 2 ms y 30 cms de nieve, sabiendo que debajo de nosotros estaban todos esos vehículos, y en las que se veía a un perro sobre el techo de una cabina telefónica de la que solo se apreciaba, ligeramente, la parte superior.
Cuando finalice enero haremos un repaso de lo que nos ha deparado el mes, que sin duda será muchísimo porque de hecho ya se han producido, con creces, las características que pueden esperarse en un crudo invierno. Hay que señalar, no obstante, que, de momento, no se ha batido ningún record en España en cuanto a cantidades de precipitación o temperaturas mínimas diarias.
No sé si con esto he aclarado algunas dudas pero los hechos son como son y para refrescarnos nuestra olvidadiza meteorológica están los archivos y las hemerotecas. -
Sábado, 10 de enero, 2009
La nevada de ayer en Madrid
Una vez me dijo un amigo mío de Reinosa que cuando nieva en Madrid ha nevado en España, mientras que ellos llevaban un mes con cadenas y apenas lo sabía nadie. Con esto no quiero ni mucho menos restar importancia al caos que se montó ayer en la capital de España pero hay que reconocer que tuvo bastante más repercusión (y la que tendrá) que cuando el mes pasado decenas de vehículos se quedaron atrapados en las carreteras del noroeste durante una madrugada.
¿Estaba prevista la nevada en Madrid y sus alrededores? Sí. La AEMet estableció aviso de posibles nevadas entre 3 y 4 cms correspondientes al nivel amarillo (también se podía ver en nuestra página, donde asimismo aparecía el símbolo de nieve en la previsión de Madrid e incluso se comentó en el artículo del blog que nevaría a partir de los 200 o 300ms).
¿Se acertó de lleno en la predicción? No del todo, porque para ello debería haberse establecido nivel naranja, cosa que no se hizo hasta las siete de la mañana de ayer cuando ya muchas personas habían salido y estaban en la calle o en la carretera.
¿Fue por tanto un fallo garrafal? En absoluto, porque las cantidades acumuladas fueron de 7 cms en Barajas y no superaron los 5 en el interior de la ciudad. En la M-40, en la M-50 y en algunos barrios del extrarradio fueron ligeramente superiores. No se trató, por tanto, de nevadas copiosas aunque sí generaron serios trastornos por los lugares donde cayeron. Se imaginan (no ahora, que tienen nieve para regalar) que cuando tienen casi todas las pistas cerradas en Baqueira, Candanchú que Sierra Nevada o cualquier otra estación de esquí les cae una mísera cantidad de seis u ocho cms. Se echan a llorar.
¿No se tomaron las medidas oportunas pese a que se había comunicado el riesgo de que cayeran unos centímetros de nieve? Lógicamente, a mí, como meteorólogo, no me corresponde contestar a esa pregunta.
Hoy, aunque ha nevado en algunos puntos de la meseta norte y de la mitad oriental de Península, la cota ha subido y, en consecuencia, se puede hablar de mejoría. No obstante, esta tarde las precipitaciones pueden ser de cierta intensidad y en forma de nieve en numerosas comarcas de Murcia, Granada, y el interior de Málaga y de Almería. Lo que si me atrevo a aconsejarles es la máxima prudencia si van a viajar por carretera porque se pueden encontrar con placas de hielo ya que la noche ha sido muy fría y volverán a producirse numerosas y fuertes heladas en el transcurso de la próxima madrugada.Actualización: Les dejo galerías de fotos de la nevada de algunos de nuestros ususarios.
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Viernes, 9 de enero, 2009
Cómo se realizan las predicciones
Muchas veces me han hecho comentarios, así como a compañeros míos, indicándonos que con los satélites meteorológicos ya no deberíamos tener problemas a la hora de hacer predicciones meteorológicas pero, por supuesto, no es así. Es evidente, que constituyen una herramienta fundamental que nos proporciona datos de gran interés (otro día los comentaré con más detalle) pero no son suficientes como para tener la posibilidad de saber lo que nos va a deparar la atmósfera varios días después de aquel al que corresponden las imágenes que estemos viendo en un momento determinado.
En la segunda década del siglo XX, los científicos, tras muchas horas de estudio se percataron de que la evolución de la atmósfera era interpretable mediante ecuaciones pero se encontraban con dos grandes problemas: el escaso número de observatorios existentes por aquel entonces (para tratar de averiguar una situación futura hay que conocer aquella de la que se parte) y el inmenso número de ecuaciones que había que resolver.
Solo cuando se dispuso de bastantes observatorios y apareció la informática pudo retomarse aquella teoría que, sin duda, era donde estaba la clave de la predicción meteorológica. Potentes ordenadores resuelven infinidad de ecuaciones en pocas horas y nos proporcionan mapas que después deben ser interpretados por los meteorólogos para establecer los consiguientes pronósticos de los distintos factores.
En definitiva, las predicciones meteorológicas se realizan utilizando, como base, modelos numéricos en los que se incluyen las coordenadas y la altitud y en los que integran datos de observación, ecuaciones termodinámicas, ecuaciones de estado de la atmósfera y otras variables que permiten simular la previsible situación atmosférica en diferentes plazos de tiempo que, de momento, abarcan diez días. No siempre, como todos sabemos, se cumplen esas predicciones dada la complejidad de la atmósfera y, como también señalábamos en otro artículo, no todas las situaciones ofrecen la misma dificultad. Las más complicadas (fáciles son pocas), son las que corresponden a aquellas en las que tenemos “circulación meridiana”, es decir, cuando los vientos dominantes son de sur a norte o de norte a sur, mientras que existen más garantías de acierto, en términos generales, cuando predomina la “circulación zonal” que es aquella en la predominan los vientos de poniente.
En 1975 se creó el Centro de Predicción a Plazo Medio que está ubicado en Reading (Inglaterra) pero al que pertenecen como miembros 18 estados europeos (además de 31 asociados, uno de ellos Marruecos) entre los que, por supuesto, está España (allí trabajan meteorólogos españoles). El modelo con el que se realizan las predicciones (quizá pueda sorprenderles, pero es la realidad) goza de tanta fiabilidad que está considerado como el mejor del mundo. En consecuencia nuestros pronósticos meteorológicos no tienen nada que envidiar a los que se hagan, por ejemplo, en los Estados Unidos. Otra cosa es la dificultad con que nos encontramos dada la singularidad de nuestra geografía y otros factores (de eso también hablaremos otro día). En dicho centro, mediante un potentísimo ordenador capaz de realizar millones de instrucciones por segundo, se resuelven innumerables ecuaciones que plantean los pronósticos y se obtienen unos resultados no en forma de números, sino de mapas a diferentes alturas que reflejan las situaciones previstas para los días siguientes, que cubren un máximo de diez en la actualidad, aunque en breve cubrirán periodos más largos.
Por último, les diré que esos modelos apuntan a una tendencia a irse recuperando lentamente las temperaturas, aunque hoy todavía se producirán nevadas por encima de los 200 o 300 metros en el centroy y la mitad oriental peninsular. Poco a poco, la cota de nieve irá ascendiendo durante el fin de semana.
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Miércoles, 7 de enero, 2009
Un diciembre tan invernal como los de antes
Ahora que tanto comentamos, y muchas veces con razón, que los inviernos no son tan crudos como antes, hemos vivido un mes de diciembre (ya de por si noviembre había sido frío) con todos los ingredientes del más puro invierno.
De entrada, comenzó con una situación de norte y acusada inestabilidad general que produjo precipitaciones en numerosos lugares que fueron de nieve en gran parte de la mitad septentrional. A los tres días eran los vientos de poniente los dominantes y varios frentes regaron generosamente las regiones de la vertiente de la atlántica.
Y así se fueron alternando las situaciones del oeste y del norte, de forma que el día 9 se produjo una irrupción de aire polar tras la cual, la entrada de un nuevo frente por el noroeste trajo consigo uno de los episodios que más problemas causaron en el transcurso del mes (recordarán que en la madrugada del 14 al 15 numerosos vehículos quedaron atrapados por una intensa nevada en el noroeste de la Península). El día 16, ese frente alcanzó Baleares dando origen a importantes desbordamientos. Después vinieron unos días en los que las nieblas y las heladas contrastaron con unas temperaturas diurnas (donde no se mantenía la niebla) bastante aceptables.
Los días 24 y 25 llovió con intensidad en el archipiélago canario y el 26 se presentó el episodio más lamentable, que, sin duda, merece el calificativo de trágico, no solo por los tremendos destrozos que causó sino porque ocasionó víctimas mortales en Cataluña. Un fortísimo viento y un oleaje inusual azotaron, sobre todo, a las costas de Girona, aunque también afectaron a otros puntos de Cataluña (en Vizcaya una tremenda granizada originó un choque en cadena de bastantes coches) y del norte de la Comunidad Valenciana.
Y la última situación llamativa, aunque ni mucho menos de la magnitud de la anterior, la sufrió Canarias casi coincidiendo con el final del mes (el día 30) cuando una borrasca hizo que el viento del sur soplase con bastante fuerza (se alcanzaron rachas superiores a los 80 km/h) y que la lluvia cayese con intensidad en todo el archipiélago.
Diciembre (aunque no se ha batido ningún record) no pasará a la historia de la climatología por haber sido un mes anodino ni anómalo. Todo lo que aconteció es propio de la época en que el otoño da paso al invierno.

